4 de marzo de 2006

Abdul Qadeer Khan

En 1997 Teherán obtuvo instrucciones detalladas sobre tecnología para el desarrollo de armas nucleares en la red clandestina organizada por el pakistaní Abdul Qadeer Khan. Este científico, considerado como el "padre" de la bomba nuclear de Pakistán, también vendió información y materiales para armas atómicas a Corea del Norte y Libia. Esta red paquistaní de contrabando nuclear de A.Q. Khan se ocultaba detrás de UN TESTAFERRO DE DUBAI. DP World, la compañía operadora de puertos que controlará la carga y descarga en los puertos yanquis es propiedad del Gobierno de Dubai. De manera que Dubai, que amparaba las operaciones de tráfico nuclear clandestino, será la que manejara el tráfico en los puertos yanquis. ¿Comprenden lo que se esta gestando?.

De no creer...

El 13 de febrero, DP World, una compañía operadora de puertos propiedad del Gobierno de Dubai, un pequeño, aunque económicamente ambicioso, miembro de Emiratos Arabes Unidos, pagó 6,8 millardos de dólares para adquirir P&O, una firma británica que dirige una red mundial de terminales marítimos. La transacción con P&O incluyó seis puertos en EEUU: Miami, Filadelfia, Baltimore, Nueva Orleans, Nueva Jersey y Nueva York. Esto ha levantado una ola de criticas feroces. Pero Bush las ha desdeñado reafirmando sus principios en favor del libre comercio al prometer un veto a cualquier legislación que intente bloquear la negociación. Los que se oponen afirman que no se trata de favorecer el proteccionismo y dejar de lado el libre comercio, de lo que se trata es de la compra de activos estadounidenses por parte de firmas que son, en realidad, brazos de un gobierno foráneo. Sin embargo, el Comité Sobre Inversión Foránea en EEUU, que incluye representantes de los departamentos de Defensa, de Estado, del Tesoro, Comercio y, más importante aun, Seguridad Interna, aprobaron la adquisición. ¿Cómo se explicar esto?. La explicación es la siguiente: la Casa Blanca es una subsidiaria de Enron, Halliburton and company. Hay una relación entre DP World y John Snow, el secretario del Tesoro, cuyo departamento encabeza el panel federal que aprobó las ventas. Snow solía dirigir CSX, una compañía ferroviaria que, después de su retiro, vendió sus operaciones portuarias a la firma de Dubai por 1.150 millones de dólares en 2004. ¿Qué les parece?. Sólo 5% de los contenedores que introducen 2000 millones de toneladas de carga a los puertos yanquis cada año son inspeccionados a su llegada. Armas de destrucción masiva podrían entrar de contrabando dentro del 95 % que no se controla y, si los propios puertos fueran el objetivo, cierres o incluso interrupciones podrían obstaculizar la cadena de suministro global con consecuencias económicas catastroficas. Dubai, aunque supuestamente pro occidental, es un lugar sumamente permeable que presuntamente se hace la vista gorda con cargamentos de drogas y armas. La red paquistaní de contrabando nuclear de A.Q. Khan, por ejemplo, se ocultaba detrás de UN TESTAFERRO DE DUBAI. Me quedo sin palabras....

Bush y Whitman

Bush le ofreció aviones y naves de guerra a la India, luego de firmar un acuerdo de cooperación nuclear mediante el cual Washington proveerá a Nueva Delhi tecnología y combustible para reactores. La movida es clara: encerrar a los árabes musulmanes por dos frente. El Pentágono tiene la intención de ofrecer a la India aviones F-16 y F-18. Los chinos, principales acreedores de los yanquis, deben estar de muy, muy, pero muy mal humor. India pondrá bajo las inspecciones internacionales sus reactores nucleares civiles a cambio del acceso a tecnología nuclear. Este acuerdo es un regalo de cielo para la India que tuvo prohibida la transferencia de material o tecnología nuclear en las últimas tres décadas, después de sus primeros ensayos de armas nucleares en 1974. La estrategia es evidente: hacer una tenaza sobre todo el petróleo en manos de los musulmanes aliándose al brahmanismo. Todo seria lógico si no fuera porque al mismo tiempo Bush, en un acto de locura suicida, le entrega a los árabes musulmanes la administración de sus puertos. Como reacción a esto, republicanos y demócratas llegaron a un acuerdo. Ocurrió en el Congreso, donde los legisladores de ambos partidos se han unido para impedir que a la empresa del Gobierno de Dubai asuma la gestión de ALGUNAS TERMINALES de carga en seis grandes puertos de EE.UU. Fíjense: sus aspiraciones son moderadas, quiere impedir que los árabes administren solo algunas instalaciones en algunos puertos y no todas, no es rechazan de plano esa descabellada idea, simplemente quieren moderar el desatino bushista. La empresa Dubai Ports World, que pagó 6 800 millones de dólares por la compra de Peninsular and Oriental Steam Navigation, de Londres, que antes manejaba esos seis puertos, aceptó un aplazamiento de 45 días para asumir la administración de las operaciones portuarias. O sea, que la empresa árabes solo aplazó hacerse cargo de los puertos. Tan pronto como la empresa de Dubai inicie las operaciones comenzará un proceso transferencia de información sobre las operaciones de seguridad yanquis -y muy especialmente sobre los vacíos de esas operaciones de seguridad- a una empresa de un Estado árabe en la cual seguramente hay empleados quienes, por razones de corrupción o ideología, pasaran esa información a gente de Al Qaeda. Se puede decir que los yanquis están “caminando amortajados hacia su propio funeral”, robándole la frase al gran poeta norteamericano Walt Whitman.

3 de marzo de 2006

La jugada de Irán

Según el acuerdo Bush-Manmohán, India acepta poner bajo control del Organismo Internacional de Energía Atómica su programa nuclear civil, dos tercios o más del total, pero mantendrá fuera de todo control externo su dimensión militar. Washington hace negocio al convertirse en el primer proveedor de la industria nuclear india, necesitada de equipo civil para equipar muchas nuevas centrales en proyecto y combustible pero para poder vender tiene que aceptar de hecho la condición india de potencia militar atómica. Ya sabemos que EEUU anda corto de fondos, lleno de deudas y necesita liquides. Con esto EEUU esta premiando a un país que, sencillamente, nunca quiso firmar el Tratado de No Proliferación Atómica. En 1998 el Consejo de Seguridad de la ONU ordenó un boicot internacional nuclear a India y la sentó en el banco de los acusados, pero estas cosas en olvidan en yanquilandia por un puñado de dólares. El quid de la cuestión (al que se aferran los “diplomáticos de carrera”) es el siguiente: tanto India como Pakistán, su vecino-rival, han obtenido sus armas nucleares sin engañar a nadie, es decir, rehusaron firma el Tratado de No Proliferación Nuclear y se las arreglaron como pudieron para hacerse de sus bombas atómicas. Idéntico procedimiento siguió Israel. En cambio Irán cometió el error de firmar ese tratado, destino seguido por todos los países mas debiles, tal como la Argentina que lo tuvo que firmar (desgraciadamente). Ahora Iran, habiendo puesto el gancho en el tratado, pretende obtener las bombas atómicas fingiendo que solo quiere producir energía eléctrica. Lo que tiene que hacer Irán, ya que la va de macho, es simplemente abandonar el TNP. Todo sería asi legal y el gobierno de Teherán se las ingeniaría, como hicieron indios y paquistaníes en su día, para obtener lo necesario en el mercado, blanco o negro. Lo que pasa es que no se tienen fe, creen que no podrán, entonces prefieren engañar, conseguir tecnología fingiendo estar en el TNP y estafar al mundo. ¡Che, Irán, no somos tontos!. Hace las cosas por derecha y te saldrán mejor.

Otra trastada de Bush y van....

Ante la irritación de Pakistán y China, Bush firmó un convenio sobre tecnología nuclear con Delhi. Pasando por alto un detalle: India –como Irán- nunca ha subscripto el acuerdo internacional de no proliferación. Bush supone que de esta manera acerca India a la esfera estadoundiese. Supone que ello representa una forma de contener la expansiva influencia china en Asia meridional. Para lograr esto, Estados Unidos acepta compartir tecnología atómica con India. A cambio, India permitirá a inspectores internacionales el ingreso a sus plantas, PERO NO A TODAS. El acuerdo sería una especie de “premio” a India por haber secundado esfuerzos internacionales para licuar lo que creen un peligroso plan nuclear iraní. Pero las negociaciones han sido destrabadas, en realidad, por Rusia, antiguo aliado de India cuando Pakistán era virtual títere de Washington. Pakistan llegó a amenazar varias veces a los hindúes con sus arsenal atómico, mientras éstos fomentaban la secesión de Bangla desh (1969/71). El chifladito Bush declaró que alentar la energía nuclear en el subcontinente es una forma de reducir su dependencia de combustibles fósiles y, por ende, disminuir presiones alcistas en precios petroleros. Irónicamente, mientras el presidente visitaba India y Pakistán los crudos tejanos pasaban de US$ 61 a 63,40 el barril. Indudablemente el mas beneficiado es India que sale del aislamiento internacional en materia de nuclear. Éste data de 1968, cuando el país se negó a firmar el pacto de no proliferación, ya que estaba al borde de la guerra con Pakistán a causa de Bangla desh. Ahora, India tiene derecho a mantener ocho de sus 22 instalaciones fuera del alcance de los inspectores; inclusive, las más apropiadas para construir armas. El oportunista Bush esta debilitando el tratado de no proliferación y alentando los esfuerzos iraníes. El muy estúpido ha recompensado a un país por no adherir a pautas internacionales en materia nuclear, mientras el mismo tiempo quiere castigar a Irán por el mismo motivo. Pocas veces en la historia se ha visto a un tipo tan imbécil manejando la política de una superpotencia.

19 de febrero de 2006

Objetivo Irán

El petróleo es el principal motivo de un inminente ataque militar a Teherán. Todo encuadra en la carrera de Washington por la conformación de su imperio. Desde que Teherán reabrió algunas de sus plantas nucleares, occidente, a la cabeza de Estados Unidos reaccionó amenazando con remitir el caso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, varios analistas aseguran que eventuales sanciones contra el país islámico no tendrán los resultados pretendidos por Washington y sus tres aliados europeos (Gran Bretaña, Francia y Alemania), principalmente por QUE CHINA, RUSIA E INDIA BOICOTEARÍAN LAS SANCIONES, sumado a que esa situación puede desatar una crisis en los precios del petróleo. En ese marco, a medida que corren los días y la tensión de agudiza, un posible ataque militar sobre Irán parece ser más inminente y se vislumbra el verdadero objetivo de los halcones de Washington avalado por sus seguidores europeos. Más allá de las acusaciones esgrimidas, pero no comprobadas, por el bloque occidental en contra de Irán, que afirman que el programa nuclear iraní tendría fines militares, los verdaderos intereses para una agresión militar contra el país persa tendrían otra connotación. En primer lugar, cabe señalar que un eventual ataque contra Irán, ya sea liderado por Estados Unidos, o por Israel apoyado por el país del norte, podrían desatar en la economía petrolera mundial una ESPIRAL INFLACIONARIA QUE LLEVARÍA EL PRECIO DEL CRUDO A 105 DÓLARES EL BARRIL. Este posible panorama afectaría los intereses estratégicos del eje Rusia-China-India, principales consumidores a escala planetaria, y además podría ser el detonante de nuevos conflictos armados de alta o media intensidad, producidos por la necesidad de contar con el recurso vital de supervivencia: el petróleo. China ya estableció relaciones con Irán, inclusive con Arabia Saudita, tanto económicas como militares. Existe una red de energía asiática, con sede en China y Rusia, pero que posiblemente atraerá a India, Corea y otros países. Si Irán se desplaza en esa dirección, podría convertirse en un factor vital de esa red energética. Tal red energética puede convertirse en la peor pesadilla para Washington. Además, para un futuro no muy lejano se pronostica un declive de la oferta energética global a consecuencia del agotamiento de las reservas existentes. El precio del barril de crudo podrían alcanzar, dentro de diez años, los 380 dólares. Para el 2015, la oferta de petróleo en el mercado será de 100 millones de barriles, mientras que la demanda, estimulada por el continuo derroche de Estados Unidos y el crecimiento constante de China, India, África del Sur, entre otros, sobrepasaría los 108 millones de barriles. Cuando la demanda excede en un ocho por ciento a la oferta, no hay equilibrio de precios. Entonces estos se disparan. Estados Unidos, calcula que si para esa fecha tiene el control de los recursos de Medio Oriente, tendría la posibilidad de obtener jugosas ganancias estimuladas por los altos precios del petróleo. De paso la espiral inflacionaria y los altos precios del barril de petróleo provocarían la quiebra del sistema económico mundial, principalmente de las economías en fornido desarrollo de Rusia, India y China, mientras EEUU se mantendría indemne consumiendo petróleo barato de sus dominios militares. En la actualidad está más que claro que las intenciones de los halcones en Irak son el control de su enorme fuente de reservas de petróleo. Irán, es el próximo objetivo en los planes de la Casa Blanca por el control de los recursos energéticos necesarios y escasos a nivel mundial. Al igual que la excesiva campaña contra Bagdad en base a las supuestas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron, las acusaciones contra Teherán de querer construir armas nucleares son la preparación de un escenario donde la opinión publica mundial avale un “ataque preventivo” contra el pais asiático, con el objetivo oculto de controlar sus reservas petroleras. Irán es un importante productor de petróleo a nivel mundial, que posee la cuarta reserva mundial del hidrocarburo. Este año Teherán pretende crear una Bolsa petrolera local para vender su petróleo y el de otros países fuera del control de las bolsas de Nueva York y Londres donde se cotiza el oro negro. Además, los iraníes tienen la intención de que las cotizaciones se realicen en euros y no en dólares, algo que no es bien visto por Washington y Londres. Por otro lado, se corrió la voz de que Irán inició el retiro de fondos depositados en cuentas europeas ante la posibilidad de afrontar sanciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU. Al parecer el gobierno iraní de traslado sus fondos a bancos en Hong Kong, Singapur, Shanghai y Malasia. Algunos cálculos consideran que los mismos alcanzarían los 50.000 millones de dólares. No hay ninguna duda de que se esta preparando un futuro enfrentamiento por los recursos energéticos entre Estados Unidos liderando el bloque occidental contra los intereses de China, India y Rusia. Los posibles precios imparables del petróleo que este enfrentamiento provocará arruinarían las economías de los más importantes rivales geopolíticos de Estados Unidos al asegurarse el reembolso del comercio energético global. Los misiles actualmente apuntados a Irán tienen como objetivo final tanto China como Rusia. El escenario para un ataque a Irán está diseñado por los estrategas del Pentágono hace varios meses, sólo es cuestión de encontrar el clima mundial propicio para dar el gran golpe. Las acusaciones de armas nucleares en manos del régimen de Teherán son una nueva excusa de los halcones, esta vez acompañados por los principales países de la Unión Europea (UE), para controlar el petróleo iraní.

La tentación es grande

Lo que EEUU tiene planeado es bombardear simultáneamente con armas convencionales y nucleares 450 blancos estratégicos de Irán en los que supuestamente se desarrollan “programas de armas nucleares”. El Pentágono arrojaría bombas nucleares “limpias” para destruir instalaciones iraníes instaladas hipotéticamente bajo tierra, pero sus efectos serían muy sucios: cada estallido crearía un cráter de radiaciones letales que se extenderían por una zona muy vasta. Si por “error” se arrojaran en un área densamente poblada causarían la muerte de varios centenares de miles de personas, de acuerdo con el potencial de la bomba. Esto seria un lamentable efecto colateral. Está claro de qué tipo de limpieza se trata. Si Irán esta o no fabricando armas atómicas les importa un pito, después de todo bombas atómicas tiene Pakistan, India, Corea, China, Rusia y el mundo sigue andando. Lo mas probable es que a Irán le falten 10 años de trabajo para poder fabricar una miserable bombita atómica. Pero esta no es la cuestión. El asunto consiste en que Irán posee enormes reservas de oro negro y de gas natural que son las segundas en importancia del mundo. Su ocupación militar entrañaría el control de EE.UU. sobre la costa este del Golfo Pérsico y el sur de la cuenca del mar Caspio, las zonas de mayor concentración de esas reservas. Como el control militar norteamericano existe ya en parte de esa cuenca y en el corredor afgano-pakistaní que permite vincularla con el océano Indico, así como en puntos clave del Golfo (Arabia Saudita e Irak), Washington PASARÍA A DOMINAR DE MANERA ABSOLUTA LA PRODUCCIÓN Y LAS RESERVAS DE HIDROCARBUROS MÁS IMPORTANTES DEL PLANETA Y, POR ENDE, LA ECONOMÍA MUNDIAL. Y sin necesidad de socio alguno. El riesgo de atacar Irán es grande, pero la recompensa es mayor. ¿Podrán resistirse a la tentación?. No creo. Así que lo único que queda por verse es que respuesta tendrán Rusia, China e India.

16 de febrero de 2006

JOHN WILLIAM COOKE

John William Cooke nació en La Plata en 1920. Su padre, Juan Isaac Cooke, integró el Irupo de radicales que se incorporó al peronismo, y en 1945 fue ministro de Relaciones Exteriores de Farrell. En 1946 John, que acababa de recibirse de abogado, fue electo diputado por la Capital Federal. De posición, independiente y convicciones nacionalistas, se opuso a la ratificación del Tratado de Chapultepec. Tuvo una participación destacada en la Cámara, donde permaneció hasta 1951. Fue miembro del Instituto Juan Manuel de Rosas, donde pronunció conferencias y del cual fue electo vicepresidente en 1954. Ese año editó la revista De Frente, en la que planteó sus posiciones nacionalistas, y combatió los contratos petroleros que negociaba el gobierno de Perón. Después del 16 de junio de 1955, Perón lo designó interventor del Partido Peronista de la Capital Federal, desde donde Cooke trató de movilizar y organizar a los peronistas para resistir el inminente golpe militar.El 20 de septiembre fue arrestado en la casa de su amigo José María Rosa. Pese a estar en prisión hasta marzo de 1957, participó activamente en la organización de los distintos grupos protagonistas de la “Resistencia peronista”. Perón, que estaba exiliado, lo puso al frente del denominado “Comando Táctico”, y en noviembre de 1956 le dirigió una expresiva carta, en la que avalaba firmemente su acción y lo designaba su sucesor, en caso de fallecimiento. En marzo de 1957 Cooke escapó de manera espectacular de la prisión de Río Gallegos, en compañía de otros detenidos peronistas –Jorge Antonio, Cámpora, Espejo–, y se instaló en Chile, desde donde pudo operar con más eficacia para coordinar la acción de los distintos grupos clandestinos y terroristas. En 1958 participó en la gestión del pacto entre Perón y Frondizi, y posiblemente asistió a la reunión de Caracas, donde éste se efectivizó. Cooke volvió al país a fines de 1958, para continuar con la “resistencia”, y de inmediato fue detenido. A principios de 1959 participó activamente en la huelga del Frigorífico Nacional y en la intensa agitación subsiguiente. Por entonces, la militancia peronista se dividía entre los partidarios de la “línea dura” y la “línea blanda”, estos últimos, que buscaban un acuerdo con el gobierno, recibieron el aval de Perón y comenzaron a hostilizar a Cooke, tachándolo de comunista.Perseguido, en 1959 abandonó el país y se instaló en Cuba, donde permaneció hasta octubre de 1963. Allí se entusiasmó con la Revolución, realizó diversas tareas de apoyo al régimen, entabló amistad con Ernesto Guevara e inició una larga tarea de acercamiento entre el peronismo y el castrismo, que incluyó el reclutamiento de jóvenes argentinos para ser entrenados en Cuba. Mantuvo una intensa correspondencia con Perón, que sólo interrumpió en 1966, e intentó convencerlo de que declarara su apoyo a Cuba y trocara su domicilio madrileño por La Habana. A la vez, se propuso reconstruir la tradición peronista en clave cubana e impulsar a los peronistas a seguir el camino iniciado por Fidel Castro.

14 de febrero de 2006

Entre la guerra y la paz

EEUU y la UE presionan a Irán para que renuncie a alcanzar un desarrollo autónomo de la energía nuclear. La razón que esgrimen es que tales actividades podrían permitir a Irán dotarse de armas nucleares, lo que consideran inadmisible. Irán rechaza las presiones y afirma que sus intenciones son pacíficas y que tiene derecho a desarrollar su propia tecnología nuclear, incluyendo el enriquecimiento de uranio, clave para fabricar el arma atómica. Teherán denuncia que occidente aplica un doble rasero, pues mientras quiere ahogar a Irán, favorece el poder nuclear de Israel -que posee 300 bombas- y tolera el desarrollo nuclear de Pakistán e India. Dos motivos de fondo explican el trato desigual. Uno es el control de la región del petróleo, donde EEUU mantiene una total hegemonía militar, que un Irán nuclear pondría en entredicho. Dos, esa modificación de la balanza militar neutralizaría el poder nuclear israelí, debilitando seriamente al principal aliado de EEUU en la región. Estos son los motivos, más que la proliferación nuclear, lo que explica la dureza de EEUU hacia Irán. Irán posee extensas fronteras con Afganistán e Irak, países ocupados por y en guerra contra EEUU. Si se suma la densa red de bases militares estadounidenses en el golfo Arábigo-Pérsico, vemos que Irán es un país cercado por EEUU. Teherán tiene razones de sobra para sentirse amenazado, sobre todo tras la guerra de agresión sufrida por Irak. Pero la situación se ha complicado para EEUU. La resistencia iraquí, integrada básicamente por sunitas, se muestra invencible. Para que la ocupación no termine en desastre, Washington precisa mantener apaciguados a los chiítas iraquíes, sobre los que Irán tiene un gran ascendiente. También requiere apoyo iraní para impedir la iraquización de Afganistán. Irán, por tanto, es esencial para que la guerra en esos países se mantenga controlada. Otro factor que complica la crisis es el alto precio y la escasez del petróleo. Esto ha llenado las arcas iraníes lo que los vuelve casi inmune a las sanciones económicas. Iran tiene amigos y aliados. Su riqueza energética le hace socio indispensable para China y Rusia. Ambos son miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Rusia sabe que Irán es su último aliado en la zona y un cliente privilegiado de su industria armamentista. Lleva años abasteciéndole de sofisticados sistemas de armas, entre los que destaca el sistema antimisiles Tor M-1, de mil millones de dólares, capaz de abatir aviones que intenten atacar instalaciones protegidas. Rusia también ha vendido misiles de uso naval y modernizará la Fuerza Aérea de Irán. Hace pocos meses, un cohete ruso puso en órbita un satélite espía iraní, el primero de un total de ocho contratados por este país. China está urgida de fuentes energéticas estables, que garanticen su desarrollo. Nada hay, para ella, más importante que el abastecimiento energético. Desde 2004 viene reiterando que se opondrá a cualquier plan para llevar el programa nuclear iraní a la ONU. La razón está en el contrato firmado, en octubre de ese año, por valor de 70.000 millones de dólares, por el que Irán proveerá de petróleo y gas a China las próximas tres décadas. China, así mismo, es su segundo proveedor de armas. Aunque el secretismo de las operaciones impida conocer monto y tipo, calidad y cantidad son muy importantes. No debe extrañar que Irán no solo se “sienta” sino también que “sea” militar y económicamente fuerte frente a EEUU. En términos objetivos, el margen de que dispone la UE es sumamente estrecho y dependiente de lo que decidan China y Rusia. Irán no renunciará fácilmente a la energía nuclear. China y Rusia difícilmente se plegarán a los dictados de EEUU.

12 de febrero de 2006

El Pentágono evalúa bombardear Irán

El Pentágono está analizando un plan de bombardeos contra Irán con misiles lanzados desde submarinos nucleares. Según dio a conocer el periódico británico Sunday Telegraph Estados Unidos está identificando blancos de ataque, en su mayoría plantas nucleares en Irán, para determinar cuáles serán bombardeados en una eventual operación logística y militar. Una invasión estadounidense a Irán pueden enfrentar a Washington con el gobierno británico del premier Tony Blair. Por eso, estiman que un nuevo ataque desate más violencia en Oriente Medio. Según el Telegraph, el ataque estadounidense más probable sería con bombarderos aéreos de larga distancia B2, cada uno armado con bombas de hasta 90 toneladas, incluida la bomba más grande del mundo que está desarrollando Washington y que puede destruir refugios subterráneos de hasta 20 metros de profundidad. Los aviones -según el diario- saldrían de bases militares en Missouri, en Estados Unidos, y deberían detenerse en Europa para recargar combustible.

Francia refuerza secretamente arsenal nuclear

Chirac ha revelado públicamente sus intenciones de utilizar esas armas atómicas contra grupos o estados terroristas, (al mejor estilo Bush, el cowboy esta haciendo escuela). Los objetivos potenciales de los que habló Chirac en su controversial discurso de hace poco son por el momento secretos, aunque se considera que ello estan relacionados con estados de Asia y el Medio Oriente. El discurso amenazador del franchute es para justificar el gasto de más de cuatro mil 235 millones de dólares anuales para mantener entre 300 y 350 armas nucleares, un década después del supuesto fin de la Guerra Fría. Los enemigos de La France no deben pensar que los galos pueden titubear a la hora de emplear armas de destrucción masiva contra la poblaciones civiles en las cuales esos enemigos quieran esconderse. Esto es bushismo puro. Las declaraciones Chirac sobre la disuasión nuclear causaron preocupación en Alemania. Los franceses son una merde, no hay duda.

11 de febrero de 2006

El que no coimea es un gil

¿Sabían que coimear (tanto pagando como recibiendo) es excarcelable?. Es decir que su condena no obliga a cumplir la misma con prisión, tanto si se trata de una birome como de 100 millones de dólares, porque así lo dispone el Código Penal en su art. 256. El delito se llama jurídicamente “cohecho” como también “soborno” y los autores “pasivo” (el que recibe) y “activo” (el que paga). Hasta hace unos años, el Código Penal no permitía las excarcelaciones del delito de coima y aplicaba condenas severas, pero nadie puede explicarnos porqué se modificó rebajando la pena máxima y así evitar la cárcel. Los códigos solo se pueden reformar por ley sancionada por el Congreso de la Nación y promulgada por el presidente de la república. ¿Es una casualidad de los que mayormente cometen este tipo de delito al dictar las leyes las hagan tan benignas?. Por supuesto no, son los principales interesados en que las cosas sean como son. No hay duda, los legisladores con la reforma se han autoacordado un reaseguro para delinquir con impunidad. ¿Es una casualidad que el Código de Comercio esta hecho para facilitar la especulación y las quiebras fraudulentas?. Por supuesto que no. Es de suponer que un ciudadano, al arribar a la presidencia de la nación, por bruto y deshonesto que haya sido en su carrera política, debe sentir un cierto pudor de, sabiéndose dentro de la historia, no ensuciar su imagen personal. En la Argentina la limpieza de la imagen no causa mayor preocupación ni siquiera a muchos presidentes. Scalabrini Ortíz nos cuenta que en una asamblea de accionistas de los ferrocarriles “argentinos” cuando eran británicos, uno de los participantes objetó la elevada partida de gastos del balance llamada “fondo de reptiles”. Entonces el representante, o mejor dicho testaferro de la empresa en Buenos Aires, un señor Mauro Herliska, se vio obligado a dar una explicación más o menos así: los “fondos de reptiles” son los dineros que damos a personajes influyentes argentinos para conseguir ventajas”. Y agregaba: “Yo mismo he dado dinero a tres presidentes de ese país”. Y así consta en acta. Otro interrogante en aquella asamblea era el porqué pagar indemnizaciones por accidentes en los pasos a nivel. La respuesta fue que esas erogaciones eran mínimas en comparación con las demandas que eludimos, otorgando chequeras de pasajes libres en nuestros trenes a un gran número de jueces y legisladores. Además agregó: “más o­neroso nos saldría poner en cada paso a nivel barreras y guardianes de las mismas”. En aquellos tiempo los ferrocarriles manejados por los británicos ponían y sacaban presidentes, gobernadores, legisladores etc. El primer mandatario que no tuvo relación rentada con los FFCC fue Hipólito Yrigoyen. Y así terminó. El segundo, Juan Perón , también fue víctima del Imperio Británico, al que tanto puso en línea, pero no concluyó su segundo mandato cuando la flota inglesa, en la cercanía de nuestras costas, proveyó de municiones y combustible a los barcos rebeldes.

8 de febrero de 2006

EEUU “ahorra” para su guerra con Irán

Bush planea reducir su ayuda al Plan Colombia el año próximo, para poder reservar un fondo para financiar su próxima guerra en Irán. Esto ya esta asentado en el presupuesto para 2007 presentado ayer en la Casa Blanca y que ya está en el Congreso. El plan es realizar una gran reserva para financiar una próxima guerra en Irán que, según Washington, significa una amenaza por su carrera nuclear. Los analistas coinciden en señalar que, si Estados Unidos va a Irán, para 2008 será sustancial el recorte de fondos para Colombia.

Colapso americano

Si los yanquis, junto con los piratas ingleses, lanzan una guerra contra Irán, u otro país, sin pagar por, o al menos recuperarse de las actuales pérdidas en Irak y en otros lugares, los costos de tal invasión serán demasiado para una economía ya minusválida y empujarían a EEUU. al precipicio. Todo el mundo sabe que China actualmente guarda y mantienen andando a la economía de EEUU comprando bonos del tesoro americano para que los yanquis puedan financiar su fabuloso déficit. ¿Creen que China continuará apoyando la economía de un país cuyo ejército lance un ataque nuclear contra su vecino (Irán) entregando así una manta radioactiva sobre las provicinas chinas occidentales?. Por lo pronto, los directores de Bank of America y Compass Bank (probablemente todos los otros bancos de E.U. también) han estado instruyendo a sus empleados en las últimas semanas acerca de cómo responder a las demandas de clientes en el caso de un colapso de la economía de E.U. - específicamente diciendo a los empleados que sólo agentes del Departamento de Seguridad Nacional tendrán autoridad para decidir qué pertenencias se les puede dar a los clientes de las cajas fuertes de depósito - y que metales preciosos y otros objetos de valor no serán entregados a ciudadanos de E.U. A los empleados de banco se les ha prohibido estrictamente revelar los nuevos "lineamientos" a nadie. Sin embargo, los empleados han estado hablando con amigos y familiares.

10 de diciembre de 2005

Agarráte Catalina que la burbuja se desinfla

En el mercado de bonos de los Estados Unidos la burbuja inmobiliaria ya ha estallado. Los bonos respaldados por créditos hipotecarios otorgados a los solicitantes más riesgosos han perdido alrededor de 2,5% desde septiembre por temor a que un aumento de 18 meses en las tasas de interés pueda llevar a más de 150.000 clientes a caer en mora. La caída de los bonos es una de las primeras señales de que el auge inmobiliario se está terminando luego de los 12 incrementos en la tasa de referencia dispuestos por la Reserva Federal, a 4%. El mercado inmobiliario ha representado cerca de la mitad de la expansión de la economía desde el 2001. El monto de los bonos respaldados por esos préstamos de alto riesgo ha crecido a más del doble desde el 2001, a un récord de u$s476.000 millones. Brezza, ¿cómo esta EEUU durante la depresión?.

3 de diciembre de 2005

Diplomacias vigiladas por civiles y militares

Durante el siglo XX, diplomáticos de carrera, políticos y militares decidieron la política exterior argentina. Bosoer estudia, en un ensayo recién publicado, el país que sufrió estos vaivenes. Las relaciones entre civiles y militares en la conformación de la clase dirigente argentina ocupan un lugar central a lo largo de gran parte de nuestra historia, pero adquieren entre 1930 y 1983 un carácter aún más determinante que afectó al país en sus hechos y rumbos fundamentales. También el manejo y la orientación de la política exterior se vieron influidos por la interacción entre estas dos esferas de poder, la civil y la militar, y entre quienes, provenientes de ambos campos de gravitación, se ubicaron en posiciones relevantes en la conducción del gobierno, en las estructuras de poder, en las instituciones políticas y los círculos de influencia.No es casual, por otro lado, que un ciclo de cuarenta años, dentro de este período central del siglo XX, dibuje una parábola entre 1942 y 1982, dos años que marcan los dos momentos de más alta conflictividad del país en su ubicación en el contexto internacional, enfrentado a las potencias principales y conducido por gobernantes sin sustento de legitimidad democrática. Al interior de este segmento de cuatro décadas encontramos que la Argentina vivió sucesivos momentos de alteración profunda en su vida institucional, política, económica y social. La relación del país con el mundo estuvo signada de manera traumática por los fantasmas de cuatro guerras: la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, la "guerra sucia" y la Guerra de las Malvinas.Ello explicaría el porqué de la actuación protagónica de generales y embajadores en el manejo de las riendas del poder. Puede resultar evidente que en un escenario caracterizado por la distancia del país respecto de los epicentros de la política y el poder mundial, y al mismo tiempo, por la permanente agitación de una amenaza derivada de aquellos epicentros, fueran los militares y diplomáticos quienes tuvieran la batuta de la orquesta estatal. Sin embargo, esta lógica no explica el hecho de que buscando acomodar el país al imperativo de adaptarse al contexto externo, los resultados fueran exactamente los inversos y esa orquesta que representaba a la Argentina en el exterior invariablemente sonara desafinada y suscitara desconfianzas y fastidios. Tampoco explica otro hecho notable: a lo largo de esas cuatro décadas, pese a la inestabilidad y las grandes fluctuaciones políticas, es posible encontrar a una misma clase dirigente —los mismos nombres y apellidos— en el centro o en las adyacencias inmediatas del poder. Es aquí donde se inician posibles recorridas por algunos de los laberintos más o menos explorados de nuestra historia en pos de algunos hallazgos curiosos y sorprendentes.Hay una parábola que puede arrancar en la Conferencia de Río de Janeiro en 1942, allí donde la Argentina defendió a capa y espada la neutralidad en la Segunda Guerra, frente a las presiones de los Estados Unidos y las posturas mayoritarias de los países americanos, y que se cierra en abril-mayo de 1982, cuando la dictadura del Proceso se embarca en la aventura de recuperar las islas Malvinas, declarando la guerra a Gran Bretaña y rompiendo con Washington, su principal aliado y sostén. El círculo se abre y se clausura, en algunos casos emblemáticos, con los mismos personajes: Mario Amadeo, por ejemplo, joven asistente del canciller Enrique Ruiz Guiñazú en la Conferencia de Río del 42, es quien, 40 años después, actúa como vocero informal del canciller Nicanor Costa Méndez, el 1ø de abril de 1982 por la noche, para anunciar a los periodistas acreditados en Cancillería la ocupación de las Malvinas.Generales, almirantes y brigadieres buscarán inspiración intelectual en abogados, historiadores, periodistas y políticos. Estos recurrirán a aquellos cada vez con mayor naturalidad para alcanzar y mantener espacios de poder, influencia o pertenencia y para conspirar unos contra otros. Juntos, unos y otros, conformarán el tablero de la política y escribirán sus páginas más destacadas. Hasta que la vorágine argentina llevará al extremo las fuerzas y contradicciones y los arrastrará al despeñadero en el que terminó el último intento de restaurar manu militari el legado de la generación del 80 del siglo XIX, cien años más tarde.El canciller más importante de la llamada década infame, durante los años de la restauración conservadora y el fraude patriótico, fue Carlos Saavedra Lamas, Premio Nobel de la Paz. Durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón, el primer canciller argentino que presidió el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y el primero, además, en llegar a ese cargo proviniendo de orígenes gremiales y socialistas, Atilio Bramuglia, tenía a su cargo funcionarios que coordinaban el ingreso de fugitivos nazis a nuestro país luego de la guerra, y que simpatizaban con esas ideas. Otro eminente jurista del derecho internacional, Luis Podestá Costa, fue canciller de la Revolución Libertadora, el gobierno que más militares sin experiencia diplomática alguna —y con experiencia, sí, en escandalosos fragotes, algunos de ellos cruentos— designó como embajadores.Los desatinos se suceden uno tras otro: en 1956, el almirante Rojas, a la sazón vicepresidente, le ordena a su subordinado, el contralmirante Aníbal Olivieri, que era embajador argentino en las Naciones Unidas, que solicite ante la Asamblea General la expulsión de la Unión Soviética de la ONU. Olivieri no acata la extravagante idea y termina exiliándose en San Diego, California. Otros, como el general Carlos Toranzo Montero, que luego daría que hablar haciéndole la vida imposible a Arturo Frondizi dentro del país y fuera de él durante su atribulado gobierno, participa, siendo embajador en Venezuela, de la conspiración que derroca al dictador Marcos Pérez Jiménez, que era un protector del general Perón en el exilio. En la Conferencia de Punta del Este, en enero de 1962, donde se aprueba la expulsión de Cuba del sistema interamericano, el canciller Miguel Cárcano deberá lidiar con los servicios de inteligencia y estados mayores de las fuerzas armadas de su propio país que le siguen los pasos, ante el desconcierto de los funcionarios del Departamento de Estado norteamericano. A su regreso, Cárcano deberá renunciar y aquella reunión es la que precipita la caída de Frondizi. Hubo, por cierto, diplomáticos y militares que lograron despegarse de la politización facciosa y participar de esa gran diplomacia que no abundó. El almirante Oscar Quihillalt fue un tenaz defensor del desarrollo nuclear autónomo para uso pacífico, como presidente de la CNEA entre el 55 y el 73. Era una base de poder interno para las Fuerzas Armadas —y para la Marina, sobre todo—, pero a la vez una herramienta de poder externo y proyección internacional que el país tampoco supo aprovechar, y que le valió, incluso, la consideración de nuestro país como "estado proliferador". Otros casos son el del general Hernán Pujato, que instala la Base General San Martín en la Antártida, bajo el segundo mandato de Perón, el del general Jorge Leal, fundador de la Base Esperanza y jefe de la primera expedición argentina que llegó al Polo Sur por tierra, lejos de las tensiones cuarteleras y zozobras que se vivían en Buenos Aires. Y así podemos seguir con la cadena de contrastes y contradicciones. El Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, el CARI, el más prestigioso ámbito de reunión y reflexión de políticos, diplomáticos y académicos abocados a la política exterior e internacional, se creó en 1978, uno de los momentos de mayor trastorno de la personalidad argentina en el mundo, mientras se realizaba el Mundial de Fútbol en nuestro país, la represión ilegal se cobraba miles de muertes y desapariciones, incluidos diplomáticos y embajadores como Héctor Hidalgo Solá y Elena Holmberg, y los generales argentinos y chilenos se trenzaban en escaladas beligerantes por disputas territoriales.El período final 1979-1982 repite, en numerosos casos con los mismos elencos de personalidades jugando similares roles, un ciclo semejante de disputas intestinas, alternancias forzadas y rotaciones compulsivas dentro de un mismo gran círculo de decisores y voces influyentes. En ese canto del cisne de la elite diplomática y militar prohijada por cuarenta años de quiebre institucional y continuidades fácticas se encontrarán, como dice el tango, "en un mismo lodo, todos manoseados".Algunos seguían jugando el mismo juego aprendido a lo largo de las pasadas cuatro décadas en un escenario que, sin embargo, se había deslizado al despeñadero interno y el ostracismo internacional. Otros se habían apartado, extrañados o espantados por el grado de brutalidad que había alcanzado la dictadura. Y otros, más comprometidos con ésta, participarían con distintos tonos de entusiasmo en su camino de perdición, buscando atenuar o precipitar la caída. Sólo un resultado externo catastrófico como la derrota en la Guerra del Atlántico Sur, la única que a la postre libró aquel país asaltado por los fantasmas de las guerras a lo largo del siglo XX, revierte sobre sus jefes y consejeros liquidando toda posibilidad de permanencia en el poder.Hasta entonces, la aparición de nuevas camadas u orientaciones renovadoras en la política exterior, incentivada por los momentos de ruptura o la apertura del sistema gubernamental como resultado de procesos electorales, había terminado absorbida o neutralizada por las agencias y actores tradicionales, que no llegan a perder el dominio de sus fuentes y recursos de poder. Esta permanencia —que en algún sentido se expresa como alternancia— contrasta nítidamente con la inestabilidad política, los cambios de gobierno y de régimen, los antagonismos entre principios de legitimidad, la debilidad de los gobiernos civiles y las contradicciones internas de los gobiernos de facto y las dictaduras militares que dominaron esta etapa de la historia argentina del siglo XX.Desde entonces, la Argentina se pregunta —y muchos se lamentan— por la ausencia de una clase dirigente lúcida e ilustrada. Se tiende a aludir con ello a los tiempos de nuestra historia reciente, perdiendo de vista el cuadro en el que emergió la posibilidad de recuperar la democracia en 1983. Por contraste, escuchamos y leemos panegíricos de tiempos más lejanos, "edades de oro" y tiempos dorados en los que habrían existido visiones preclaras y proyectos de país, con estadistas en condiciones de llevarlos a cabo. Convendría no olvidar, de igual modo, los claroscuros y extravíos que condujeron en tantos casos a aquellos hombres cultos y esclarecidos a participar en las más graves frustraciones, desaciertos y tragedias de nuestra historia; sin dejar de detenernos en aquellos instantes o intervalos en los que las cosas podrían haber resultado de otro modo.

24 de noviembre de 2005

Algo que agradecer

Muchos se hacen pis encima recordando a la generacion del 80, pero a mi no me despierta ninguna admiracion, esos tipos (Roca y sus amigos) no hicieron mas que poner en practica el viejo (y siempre actual) proyecto del traidor Alvear, que fue a Brazil a ofrecer las Provincia Unida a Inglaterra como una colonia mas. Todavia los liberales mantienen vigente esa larga aspiración: no ser nada mas que una colonia de alguna potencia. Por eso los ochentista me parecen destestable en muchos aspectos. Pero hay algo rescatable y que hoy tiene sus frutos positivos: esos tipos eran laicos, increiblemente laicos, no querian que los problemas religiosos dividieran al pais por eso crearon las escuela laica, gratuita y publica, que tan profundamente marco nuestra forma de ser. Me pongo de pie ante ellos y los aplaudo. Que lastima, pero que lastima que no les importara las industrias, que lastima.

19 de noviembre de 2005

Perón-Vargas, la alianza inconclusa

En sus dos primeros gobiernos, Perón soñó con un pacto que habría unido política y económicamente a la Argentina, Brasil y Chile. Investigadores argentinos y brasileños indagaron en los porqués de ese fracaso.
Un simpático anciano de 77 años, dispuesto a contar todo. Una periodista argentina señala caminos para una investigación completa. Archivos secretos deseosos de ser abiertos en un barrio periférico de Buenos Aires. Historiadores de la patria de San Martín ayudando a armar el gran mosaico. Y un periodista brasileño apasionado por la Historia y deseoso de saber todo con respecto al período que reunió a Juan Perón y Getúlio Vargas.Gracias al trabajo de estos investigadores, se llegó a conocer uno de los mayores proyectos políticos de Juan Perón: la integración de América del Sur y la formación de un bloque de países para resistir al apetito hegemónico de EE.UU. El plan se conoció como el Pacto de ABC (Argentina, Brasil y Chile).El simpático anciano es un geólogo amigo de Perón llamado Carlos García Marín. La periodista es María Seoane. Los archivos secretos, con documentos sigilosos protegidos por nueve grandes y viejas cajas, descansaban en un viejo edificio de la calle Zepita, en Barracas. Los historiadores que han ayudado a armar el rompecabezas son Enrique Pavón Pereyra, Fermín Chávez, Ricardo Molas, Jorge Gonzales Crespo y Roberto Baschetti. El periodista brasileño es Hamilton Almeida. Buscó información durante más de un año en la calle Zepita y escribió: Bajo los ojos de Perón -el Brasil de Vargas y las relaciones con la Argentina, publicado en Brasil por la editorial Record.Perón defendía la llamada Tercera Posición, una salida alternativa para evitar el alineamiento con las superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética. Su estrategia era muy pragmática: "La Argentina, sola, no tiene unidad económica; Brasil, solo, tampoco; Chile, igual. Pero estos tres países, unidos, forman actualmente la unidad económica más extraordinaria del mundo. No caben dudas de que, realizada esa unión, los demás países sudamericanos entrarán en su órbita". El presidente argentino soñó a América del Sur como la región internacional depositaria de las "mayores reservas de dos elementos fundamentales de la vida humana: alimento y materias primas". Pero divisaba un gran peligro por delante. La historia de la humanidad mostraba que las grandes potencias, cuando necesitan bienes que no poseen o que se le agotaron, van en su busca y los consiguen "por las buenas o por las malas". En la búsqueda de la soñada unión, Perón emprendió la lucha. Todo comenzó a fines de los 40. Su primer paso sería el de conquistar el apoyo del socio más importante, Brasil. En 1950, Getúlio Vargas surgía como el candidato a la presidencia brasileña con las ideas más próximas a las de Perón. Algunos gigantes brasileños se imponían en su camino: los dos grandes partidos de oposición, el poder económico y la prensa. Además, Vargas no poseía dinero y tenía que recorrer en campaña un país continental, para hablar en actos, con los naturales y enormes gastos que esto implicaba. Pero tenía un aliado importante: las masas y otro muy fuerte, no previsto inicialmente: Juan Domingo Perón. El presidente argentino proveería dinero, material impreso y alimentos para la campaña. La ayuda al candidato brasileño comenzó en 1948. Por orden expresa de Perón, fue articulada una operación secreta en la frontera, entre las ciudades de Paso de los Libres y Uruguayana. El encargado de manejar la iniciativa era un amigo de confianza del presidente argentino, el geólogo Carlos García Marín de YPF, y secretario administrativo del Sindicato de los Petroleros. Además de dinero y material impreso, cruzaron la frontera, toneladas de alimentos (harina, yerbamate, pan, pastas). Para asegurar el transporte, una gigantesca "operación hormiga" cruzaba de Paso de los Libres a Uruguayana de tres a cinco veces por día. El total de "mulas" que transportaban los productos involucró a tres mil personas y se destinaban a Río de Janeiro, San Pablo y Porto Alegre. Con su apoyo, Getúlio Vargas ganó la elección. Perón podría iniciar la etapa concreta del sueño de unir a América del Sur contra EE.UU. El plan preveía primero la unión de tres países: Argentina, Brasil y Chile. En el caso de Chile, Perón también ayudó financieramente a la elección del candidato presidencial de su preferencia, el general Carlos Ibáñez del Campo. La victoria electoral en Brasil y Chile no ilusionó a Perón. Por eso, no se durmió en los laureles y en febrero de 1951, poco después de la asunción de Vargas, envió un emisario especial a Río de Janeiro. El coronel del Ejército Roberto T. Dalton miró fijamente a los ojos de Vargas y le dijo:—Señor presidente, quiero transmitirle un mensaje personal de Perón. El me ordenó decirle que su parte del acuerdo realizado meses atrás ha sido cumplida. Ahora ha llegado su turno de cumplir con la otra parte.Vargas fue directo al punto:—Pues diga a mi gran amigo, el general Perón, que estoy profundamente agradecido por la ayuda que él me prestó para ganar las elecciones. Pero ahora es absolutamente imposible cumplir con mi parte. Gobierno un país con un Congreso fuertemente opositor, que no es como el argentino, que Perón puede manipular a su voluntad. Espero que Perón haga lo que yo voy a hacer: sacar de EE.UU. todas las ventajas económicas posibles. Y más adelante vemos el tema del eje Buenos Aires-Río de Janeiro.Perón no perdió tiempo. Si Brasil no podía adherirse al pacto en aquel momento, era necesario buscar a Chile. Por eso, fue a Santiago. Y le dijo al general Ibáñez: "Vengo aquí con todo listo, traigo la autorización del presidente Vargas, porque yo estaba comprometido inicialmente a hacer esto primero con Brasil. De manera que todo está saliendo perfectamente bien, tal como fue planeado. Y, tal vez, al hacerlo, se le facilite la acción a Vargas".Lo que ni Perón ni Ibáñez esperaban era que el canciller de Brasil, Joao Neves da Fontoura, iba a hacer declaraciones duras en relación al Pacto. Dijo que Brasil estaba en contra de los pactos regionales y que éstos significaban la destrucción del panamericanismo. Al retornar a Buenos Aires, Perón entendió mejor la actitud brasileña. Un amigo de Vargas, el periodista Gerardo Rocha, le dijo: "El presidente pidió que le explique lo que pasa en Brasil. La situación de él es muy difícil. Políticamente, no consigue gobernar. Hay sequía en el Norte y heladas en el Sur. El comunismo está muy peligroso. El no puede hacer nada y pide disculpas".Todo este relato fue reproducido por Perón en una célebre conferencia secreta en la Escuela Nacional de Guerra, el 11 de noviembre de 1953, menos de un año antes de que los militares intentaran destituir a Getúlio Vargas. Para evitar la caída, se suicidó, dejando perplejos a sus enemigos, invirtiendo la situación política, movilizando a las masas y postergando en 10 años la dictadura militar.El gran sueño de Perón naufragaba. ¿Vargas engañó a Perón? ¿No quería participar del pacto desde el principio, pero protagonizó todos los acuerdos preliminares como un gran farsante? ¿Usó a Perón para recibir todo su apoyo para ser electo y lo traicionó a la hora de cumplir su parte del trato? ¿O realmente quería el Pacto de ABC y actuó de buena fe? ¿Enormes presiones internas y externas (entiéndase EE.UU.) le impidieron ir hasta el final en relación a lo acordado con los argentinos?La hipótesis de que Vargas actuó de buena fe y de que era favorable al Pacto de ABC, pero no tuvo fuerza política para participar, parece confirmada por la actitud del poderoso conjunto de sectores brasileños que, en aquella época, se oponía a la Argentina y a la figura de Juan Perón.Los militares eran una voz decisiva en la política. Derrocaron a Vargas en 1945, exigieron el alejamiento del ministro de Trabajo, Joao Goulart e iban a expulsar a Getúlio en 1954, si él no se hubiera suicidado.Todo indica que Getúlio Vargas quiso y no consiguió llevar adelante el Pacto de ABC con Argentina y Chile. El presidente brasileño era demasiado nacionalista para los parámetros conservadores de las clases dominantes brasileñas. Y estaba muy debilitado. Sus opositores podrían usar, sin dificultades, la alianza con Perón para derribarlo aun antes del fatídico 24 de agosto de 1954.En un expediente secreto enviado a Buenos Aires en julio de 1954 desde la Embajada Argentina se muestra que Vargas no tenía retaguardia para cumplir lo que le había prometido a Perón. Su contenido, en lenguaje diplomático cifrado, era el siguiente: "El presidente Getúlio Vargas tiene simpatías por nuestro país, pero sus medios de expresión (políticos y administrativos) están recortados por una oposición fuerte y total (Parlamento, prensa y clases dominantes). El sentido político lo obliga a silenciar su verdadero pensamiento y deja libres a sus ministros. A esto se deben las profundas alteraciones de la política externa de dos gabinetes de un mismo presidente".Es como si los ojos y oídos de Juan Perón en Brasil le dijeran: Getúlio Vargas no lo traicionó.

7 de noviembre de 2005

El giro estatista de un liberal

Tras anunciar el "fin de la historia", Francis Fukuyama dice ahora que es urgente fortalecer el Estado. En su último libro asegura que los Estados débiles son causa de casi todos los males: "pobreza, sida, droga, terrorismo". A punto de llegar a Buenos Aires, donde participará con prestigiosos intelectuales de un seminario sobre la brecha entre EE.UU. y América latina, habló con Ñ de los "errores" de aplicación del programa neoliberal, del fracaso en Irak y de las "malas decisiones" de Menem que arruinaron a la Argentina.A comienzos de los 90, un liberalismo exultante por el inesperado triunfo sobre su último enemigo secular, el comunismo, ofreció al mundo un programa destinado a ganar un amplio e inmediato consenso. Ese programa prometía prosperidad para todos, paz mundial y plena libertad política. Consolidado por el consumo de masas, la innovación a todo nivel y la unificación financiera y electrónica del planeta, un nuevo mundo se disponía a entrar en la fase más uniforme de su historia. En ella, al parecer, todas las comunidades nacionales aspiraban a instalar o perfeccionar una democracia capitalista. Como ningún otro podía ser el objetivo de la política racional, esto quería decir que la historia había llegado a su fin. El liberalismo se había quedado sin rivales de consideración.No se debe entender que con el "fin de la historia" el progreso se fuera a detener; al contrario, no había posibilidades de evolucionar sin mercado desregulado ni elecciones libres. Se trataba más bien de que las alternativas "históricas" se habían vuelto indeseables o irracionales: comunismos arqueológicos o fundamentalismos religiosos asfixiantes. Fue Francis Fukuyama quien plasmó la fórmula emblemática del eufórico clima ideológico de los años 90, con un núcleo argumental capaz de hacer frente a las objeciones. De manera irónica, y al menos momentánea, la historia estaba de su parte. Tres lustros después de la publicación del ensayo que hizo famoso a Fukuyama —y del que ahora, según dijo a Ñ, prepara una nueva edición—, ese optimismo ya no caracteriza el panorama internacional. El fin de la historia, como programa de modernización, entró en una fase turbulenta. La principal potencia militar ya no puede asegurar la estabilidad mundial. Sus intervenciones suscitan antipatía. La admiración que en su momento despertó el modelo estadounidense mutó en un difundido sentimiento antiimperialista que analistas como Fukuyama denominan "antiamericanismo". Es cierto que las guerras entre naciones casi han desaparecido tras la caída del muro de Berlín. No obstante, en el interior de muchos países pobres la violencia política o la abierta guerra civil se han vuelto habituales. En las sociedades ricas, la reacción contra esa modernización llegó a adquirir un rostro atroz. Los recientes atentados en el subterráneo de Londres evidenciaron que "el peligro fundamentalista" se generaba en los suburbios de su majestad y no en remotas comunidades tradicionales. Los "terroristas islámicos" eran ciudadanos británicos, inmigrantes de segunda generación.La etapa pinochetista de Chile, sugiere Fukuyama en esta entrevista, constituye un modelo "exitoso" de implantación del experimento neoliberal; aunque de este lado de la cordillera, este experimento desencadenó la mayor catástrofe de la historia nacional. Como sea, incluso tras algunos lustros de restauración democrática, los pobres de Chile todavía aguardan el prometido derrame mientras el país exhibe contantes tasas de crecimiento. El monopolio liberal del mundo acabó plasmando un panorama de gran desigualdad que, para sus promotores iniciales, resultó redituable pero muy inseguro. Por eso Fukuyama dirigió su atención a la institución central de la vida política: el Estado. Históricamente, el Estado cumple la función de controlar la violencia dentro de una jurisdicción territorial. Al menos para algunas culturas políticas (que los neoliberales estadounidenses deploran), el Estado también es el encargado de evitar una polarización social extrema. En su ambición por liberar a la economía de cualquier traba, las políticas triunfantes en los años 90 atrofiaron o anularon las posibilidades del Estado para impedir la violencia, el aumento de la miseria o la explotación irrestricta del trabajo humano. Fukuyama estima que es hora de restaurar la soberanía estatal. En su último libro, La construcción del Estado, escribe: "En este libro defiendo la construcción del Estado como uno de los asuntos de mayor importancia para la comunidad mundial, dado que los Estados débiles o fracasados causan buena parte de los problemas más graves a los que se enfrenta el mundo: la pobreza, el sida, las drogas o el terrorismo". Al tratar de fundar el orden mundial en el fortalecimiento de los Estados, Fukuyama se opone al dogma neoliberal del Estado mínimo. Según el liberalismo clásico, el Estado se inmiscuye demasiado en la vida privada bloqueando las iniciativas individuales. Cuanto más restringido sea su papel, la sociedad que lo sufre como un mal necesario (por seguridad) disfrutará de mayores estímulos para multiplicar la riqueza y garantizar la libertad personal.Algunos de quienes sólo veían en el Estado un factor de distorsión económica (demasiada intervención, pésima gestión, impuestos exorbitantes) y recomendaban reducirlo al mínimo, impulsan ahora su reconstitución. En el panorama que observaron más allá del Estado, los partidarios de la libertad económica no encontraron esa apacible anarquía de mercaderes intercambiando bienes y servicios por sano egoísmo, sino la guerra civil y la miseria, la inestabilidad regional y la inseguridad global. ¿A qué se debió la inicial aceptación del consenso de Washington neoliberal? Es que el Estado había sido una fuente principal de padecimiento popular en el siglo XX. Desencadenó guerras mundiales y organizó exterminios masivos, postró poblaciones y reprimió generaciones enteras. Pero después de que una economía desbocada lo neutralizó, a comienzos del siglo XXI, liberales como Fukuyama impulsan su recomposición, motivados por razones de seguridad propia. Un mundo sin Estados se les aparece ahora como un mundo peligroso, lleno de terroristas, señores de la guerra y atentados suicidas. Para zonas enteras del planeta, insinúa Fukuyama en su libro, el remedio estatal —viejo como Thomas Hobbes pero recién descubierto por algunos liberales— quizá llegue demasiado tarde.Fukuyama, en tanto, llegará la próxima semana a Buenos Aires. Dictará el miércoles una conferencia en la Universidad Di Tella y participará, el 10 y 11, de un seminario sobre la brecha entre Estados Unidos y América latina. Desde su oficina en Washington, responde animado: "No voy a la Argentina desde 1999, antes de la crisis. Tengo muchas ganas de volver y charlar con gente."- —¿Por qué piensa que las políticas del llamado "consenso de Washington" produjeron resultados tan uniformes y el debilitamiento de la estructura del aparato estatal en todos los países en que se implementó? - —Bueno, no creo que haya sido el mismo caso en todos lados. Por ejemplo, sabrá que Chile, en algún sentido, fue el primer país en implementar una gran parte del consenso de Washington en los 80 y 90, y le ha ido muy bien. Creo que lo que pasó fue que a fines de los 80 y principios de los 90 hubo un apuro excesivo de quitar todo lo que fuera posible del sector estatal, sin un énfasis paralelo en fortalecer otras instituciones. Hubo un evidente problema con el timing (tiempo de implementación). Por ejemplo, en Tailandia y Corea del Sur fue necesario que funcionaran mejores sistemas regulatorios antes de liberalizar los mercados de capitales, y cosas por el estilo. Entonces creo que en ciertos países se malinterpretó el principio de que había que achicar sólo el Estado. En otros países, y no es tanto el caso de la Argentina, en lugares mucho más pobres, como en el Africa subsahariana, creo que la presión por reducir el sector estatal del programa de ajuste estructural que exigían los préstamos fue utilizado por esos gobiernos para deshacerse del sector equivocado del Estado. Eliminaron la parte buena del Estado — la burocracia racional— y se las arreglaron así para desviar la presión de su clientelismo esencial. - —¿Le parece que se trata de "errores de implementación", como dice en "La construcción del Estado"? ¿No cree que hay errores doctrinarios más profundos?- —Para mí, contestar esta pregunta fue uno de los motivos por los cuales escribí ese libro. No es exactamente un error doctrinal porque si uno pregunta a los economistas que crearon el consenso de Washington: ¿No piensa que la capacidad del Estado es sumamente importante en estas áreas residuales donde el Estado es necesario?, todos le dirían:¡Por supuesto que sí! Pero creo que hubo un poco de confusión entre lo que yo denomino el "alcance del Estado" y la "fuerza del Estado". Porque existía esta sensación generalizada de que el Estado simplemente tenía que achicarse, sin tener a la vez una comprensión clara de que había partes que tenían que fortalecerse, en términos de rendimiento.- —Recién mencionó los éxitos de estas políticas aplicadas en los 70 y 80 en Chile. ¿Cómo explica, comparativamente, la evolución de la Argentina?- —Creo que es todo política. Las cosas andaban bien en la Argentina hasta... Bueno, muchas cosas se echaron a perder a fines de los 90. Y probablemente lo más importante fue sólo una serie de malas decisiones de Carlos Menem. Especialmente, intentar postularse para un tercer mandato. Al usar todo su capital político para extender su propia carrera presidencial terminó dilapidando toda su disciplina fiscal. Y después entró en una competencia desgastante con Eduardo Duhalde por la lucha por el liderazgo del partido peronista, y como resultado desperdició su legado. Creo que además está el problema estructural del federalismo argentino, que no existe en Chile. Chile es un Estado unitario, por lo tanto cada decisión que se toma en Santiago se aplica en todo el país; entonces sólo existe el problema del presupuesto. En la Argentina, como los subsidios a los estados provinciales se negocian, los gobernadores se pasan todo el tiempo negociando; y está todo este juego de favoritismo y de sobornar a los amigos y aliados. Eso es algo que van a tener que solucionar si quieren pasar a la próxima etapa de reformas. - —En su libro afirma que, en la ausencia de una demanda interna por mejores instituciones, las soluciones sólo pueden provenir del exterior, bajo formas que van de la cooperación política hasta la invasión y la tutela militar. ¿Qué papel juega la soberanía nacional? ¿No hay un tono escéptico en su libro en relación con estas soluciones? - —Mi opinión general sobre el desarrollo político y económico es ésta: ninguna sociedad se desarrolla jamás por presión externa. Tiene que venir desde adentro de la sociedad. Habitualmente, a través de las elites políticas, pero también, a veces, a través de la presión de la sociedad civil en sentido más amplio. Si no se tiene la voluntad política de efectuar reformas y de construir instituciones, no va a funcionar. Por cierto, las reformas no van a darse sólo porque el Banco Mundial o el FMI obliguen a hacer algo. Como hemos visto en Irak, tampoco funciona cuando se ocupa un país con un ejército; por lo tanto, el papel de los que vienen de afuera debe ser facilitar transformaciones internas. Pero si no se organizan bien las políticas internas va a ser difícil progresar. - —¿Como evalúa la situación actual en Irak? ¿Piensa que Irak seguirá el derrotero de Haití o el "éxito" de Corea del Sur? - —Soy bastante pesimista sobre Irak porque me parece que no hay un consenso sobre la naturaleza fundamental del país. La Constitución acaba de ser aprobada y ya hay un sensación en la comunidad suni de que la Constitución es ilegítima. Esto no es una buena señal para el futuro. Pero sí creo que hay una posibilidad de que se los convenza de aceptar el proceso en estos meses, de modo que no me desesperaría en este momento. - —En la reacción de la administración Bush a la catástrofe del huracán Katrina ¿hubo un error administrativo o fue algo más grave, parecido a las deficiencias de la administración pública del tercer mundo?- —Es complicado. Muchos europeos dicen que esto revela la bancarrota de todo el modelo social americano, y no estoy de acuerdo con eso. Hay algo de eso, pero el modelo europeo también tiene muchos problemas. Creo que sin duda fue un fracaso a nivel del gobierno federal y del gobierno local; una falta de preparación para este tipo de desastres. La gobernabilidad ha sido débil. Pero, sin embargo, diría que esto no se va a repetir en el futuro próximo, al menos no en esta zona. Son ese tipo de crisis que movilizan a la gente para solucionar problemas; es lo que empezamos a ver.- —Aquí va a disertar sobre las desigualdades entre América latina y en Estados Unidos ¿Cómo evolucionará esta relación?- —El destino de ambas mitades del hemisferio occidental es acercarse. Hubo mucha controversia en los Estados Unidos por la inmigración latinoamericana —es inevitable—, pero creo que nuestra proximidad geográfica significará una convergencia creciente. No soy tan pesimista sobre el futuro de Latinoamérica como otros analistas. A pesar de todos los problemas de la Argentina y los países andinos —Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú—, creo que hubo cosas positivas, como el desarrollo industrial en México y Brasil. Que la democracia argentina haya sobrevivido a la crisis también es positivo. Hay que pasar a la próxima etapa del desarrollo de las instituciones fuertes. Es lento, pero algún día ocurrirá. - —Usted se hizo conocido en el mundo entero por "El fin de la historia" ¿Cómo convive con aquella tesis? ¿Sigue representando su forma de pensar?- —Estoy por publicar una nueva versión y estoy escribiendo un nuevo prefacio para la próxima edición. Mi intención fue siempre hacer una pregunta más que una declaración. Una pregunta sobre la modernización: ¿el proceso de modernización apunta en una o en múltiples direcciones? Todavía creo que apunta en una dirección, aunque con variaciones importantes en el medio. Pienso que sigue siendo una cuestión relevante.

1 de noviembre de 2005

“La derrota de EE.UU. es una derrota política”

El filósofo y militante italiano Toni Negri está en la Argentina por segunda vez. Viene de Chile y va hacia Brasil. Después de haber lanzado la polémica en el ámbito mundial con su libro Imperio sobre el fin del imperialismo clásico, ahora está convencido de que es un tiempo anómalo para América latina porque ha dejado de ser el “patio trasero” de los Estados Unidos. De la crisis argentina del 2001 a la actual crisis brasileña, pasando por el fallido golpe en Venezuela y las revueltas andinas, lee un cambio profundo y continental, capaz de dar lugar a un multilateralismo que dispute la pretensión norteamericana de soberanía imperial. En su diálogo con Página/12 insiste con que América latina está más avanzada que Europa para pensar la relación entre los movimientos sociales y los gobiernos en la experimentación de un radicalismo democrático. –¿Qué actualidad tienen las tesis de Imperio luego de la intervención militar de los EE.UU en Irak? –Luego de la salida de Imperio, la polémica se centró en el papel de los EE.UU. en la guerra, a partir de quienes sostenían que la política norteamericana se presentaba como política imperialista, lo que tendía a presentar la tesis de Imperio sobre la redistribución del poder en el nivel global como falsa. Viendo esta posición, lo primero que hay que decir es que la guerra en Irak no mostró el renacimiento de la función imperialista sino, más bien al contrario, la derrota definitiva del unilateralismo imperialista norteamericano. Y esto no sólo por la dificultad que los norteamericanos encontraron en la guerra misma, sino porque se ha demostrado que es absolutamente imposible conducir el proceso de acción de policía internacional fuera de un cuadro mundial de acuerdos que abarca otros actores y países. La derrota norteamericana no es sólo una derrota sobre el terreno, es sobre todo una derrota política debido a su incapacidad para instalar un orden en la zona. La guerra de Irak no implica una derrota como fue la de Vietnam, debido a la resistencia de los Viet-Cong, en el contexto de la Guerra Fría. La derrota actual es por falta de capacidad para construir una unanimidad en torno de una operación de guerra. En otro orden de cosas, el viejo derecho internacional, que era un clásico derecho del Estado nación, ha quedado completamente desplazado y, además, hay que considerar la absoluta incapacidad norteamericana de financiar esta guerra: la crisis del presupuesto norteamericano es algo verdaderamente grave. –En otras oportunidades ha hablado de un “golpe de Estado” en el imperio. ¿Podría explicar esa imagen? ¿Cómo explicaría actualmente la formación de una estructura de poder en el imperio?–En la situación actual, el proyecto norteamericano se revela en una crisis profunda. Bush es un pequeño Luis Bonaparte que intenta un golpe de Estado en el imperio para imponer un comando unilateral sobre la globalización. Esto no sólo no es posible sino que es extremadamente peligroso desde todo punto de vista. Pero además, ha entrado en crisis, también, la capacidad norteamericana de gestión ideológica para desarrollar políticas económicas: el neoliberalismo que parecía totalmente vigente hace unos pocos años es ahora rechazado por un amplio ciclo de luchas, lo que abre una situación extremamente complicada y variable. La guerra ha confirmado que el problema mayor es que el imperio no sabe hacia dónde se dirige. Lo que veremos, entonces, es una nueva batalla por ver quién comanda en el imperio, cuál es el régimen soberano que va a determinarse. La hipótesis que me parece más plausible hoy es la emergencia de un gran conglomerado aristocrático formado por las grandes potencias continentales tales como la China o la India, y parte de Europa, que se presentan en la primera línea de la mundialización. –¿Y cómo evalúa la persistencia de una prédica antiimperialista en buena parte de la izquierda? –De lo que estoy seguro es de que las ideologías antiimperialistas de las izquierdas tradicionales, que son profundamente conservadoras, son equivocadas. Ellas funcionan como una suerte de espejo deformante de las posiciones al estilo Fukuyama y su fin de la historia que piensa en términos de grandes naciones, más que en estas nuevas síntesis soberanas. O de Huntington, sólo él sí es un verdadero enemigo, porque organiza un discurso para las elites norteamericanas. Pienso, en cambio, para volver a lo anterior, que hay que prestar mucha atención al modo en que los movimientos sociales condicionan permanentemente las síntesis políticas, los nuevos modos soberanos. Se trata siempre de variables complejas.–¿Cómo cree que participa América latina de esta nueva redefinición de la soberanía imperial?–Parto de una idea básica y es que ésta parece ser la primera vez que América latina no actúa como patio trasero de Estados Unidos. Es muy significativo, en este sentido el derrumbe del ALCA. Esta modificación es realmente importante, aun si tenemos en cuenta la estabilización de este proceso por la presencia global del neoliberalismo. Esta novedad, además, se traslada al terreno político precisamente en un momento en que el gran vecino del Norte está en dificultades y no tiene capacidad de intervenir inmediatamente. De este modo, la situación de Brasil, signada por la victoria de Lula, ha producido una consolidación de una fuerza de izquierda y un equilibrio intercontinental positivo desde el punto de vista de los movimientos. De Uruguay a Venezuela, pasando por las intensas luchas de la zona andina, lo mínimo que se puede decir es que estamos ante una situación de profunda movilidad. Sobre el plano internacional, estos procesos se proyectan presentando a América latina con un gran potencial continental para participar, sobre el terreno trasnacional, de la gestión del mercado mundial. Lo cual, evidentemente, implica una verdadera innovación. Es en este sentido que podemos interpretar la importancia del desarrollo de las relaciones Sur-Sur. Es desde esta perspectiva, creo, que debemos valorar el papel de esta izquierda sudamericana en el gobierno por su impacto sobre el terreno global. ¿Qué significa, entonces, que un gobierno de América latina se plantee salir del FMI?: El fin de la dependencia es una posibilidad, una potencialidad. Y esa posibilidad es la que debemos pensar. Y el problema mayor que se nos presenta, entonces, ahora, es el de las relaciones entre movimientos y gobiernos, en la medida en que estos últimos están ante la posibilidad de profundizar este potencial creativo de nuevas formas soberanas. –¿Cuál podría ser la relación entre gobiernos de izquierda y movimientos sociales?–Antes decíamos que los gobiernos convivían, a su pesar, con un doble poder. Hoy se trata, en cambio, de un verdadero momento de transformación de la soberanía misma, y de la relación entre estos términos. Y esto se proyecta de modo directo a nivel internacional. Lo cual cobra gran importancia cuando uno recuerda que en la base del imperio está la guerra. Y en América latina es donde se ve cómo estas cosas pasan o no. ¿Qué sucede hoy en Brasil? Seguramente el movimiento va a pagar un precio muy alto por la estabilización actual del gobierno de Lula, al tiempo que los movimientos organizados sienten una enorme desilusión. La situación de la Argentina parece mantenerse en un cierto equilibrio luego de la crisis. Y está la situación venezolana que probablemente presenta el problema de modo caricaturesco, porque la propuesta viene de lo alto y ha desencadenado una energía enorme. Lo cierto es que se trata de la situación más radical de estos países porque puede ser la puerta de entrada de la guerra como variable por parte de los EE.UU. –¿A qué se refiere cuando habla de un “nuevo pacto”? –La cuestión de un nuevo pacto es la redefinición de una alianza estratégica. Pero el punto clave es el contenido multitudinario de este nuevo pacto. Por ejemplo, la defensa de la pequeña propiedad en Brasil, de modo que sea compatible con el desarrollo de la agricultura, que es de hecho un punto programático del MST. Contextualizado para América latina, esto implica la discusión de cómo pensar un pacto que no insista en la reproducción de una perspectiva keynesiana que ya no es posible: hoy no se puede discutir un pacto suponiendo una dinámica productiva dada por la gran industria, sino que el nuevo pacto debe referir a la relación entre las organizaciones sociales y la organización productiva en términos de la cooperación social. El gran error de la izquierda tradicional oportunista es que, si no se habla de las formas institucionales y políticas en las cuales la gran reforma deberá advenir, no se habla de nada. Sólo a partir de estas formas aparece la verdadera dimensión de un radicalismo democrático de base. La cuestión es qué significa hoy tener fuerza y cómo se consolida. Evidentemente, no es a través de un ejército. Este problema está muy presente en la Argentina, que es como un cuerpo abierto, óptimo para el análisis. –Usted apoyó el “sí” a la Constitución europea en el referéndum francés. ¿Cómo explica esta posición que fue contraria a la mayoría de la izquierda europea?–En Europa estamos presenciando la reconstrucción de la izquierda, como por ejemplo la Linkspartei alemana. La izquierda corporativa europea ha tenido su primera victoria en el “no” al referéndum a la Constitución en Francia. Para mí se trataba de impulsar un debate político sobre la relación que existía entre tres cosas: la presentación de Europa como alternativa necesaria a Estados Unidos, la construcción de un espacio europeo abierto a nuevas dinámicas y, por último, la consideración de la Constitución no como lo que daría definiciones positivas sino como una negatividad abierta a contradicciones bien interesantes. Esto no ha sido posible porque los movimientos sociales han sido absorbidos por esta izquierda tradicionalista, salvo una franja del movimiento que trabaja la cuestión de la migración. Cuando apoyé el sí muchos amigos se molestaron (risas). Pero la unidad en torno del no, sobre todo en Francia, es una unidad de locos: socialistas de derecha, estalinistas, intelectuales trotskistas y otros que se juntaron con la derecha y la ultraderecha en nombre de un resentimiento por el fin del Estado social y una supuesta defensa de derechos en detrimento de los migrantes. –¿Cómo ve el movimiento de resistencia global?–En profunda crisis. Lo que empezó en Seattle, siguió en Génova y continuó en el movimiento contra de la guerra ha descendido brutalmente. De esto se ha nutrido la reconstrucción de la izquierda tradicional. Pero lo interesante es que al interior de esta curva descendente ha comenzado otra que empieza a ser ascendente, protagonizada por luchas sociales de nuevo tipo, que se dan
fundamentalmente alrededor del trabajo precario y de la migración.