21 de diciembre de 2010

¿Que pasa? ¿porque abren el paragua antes de que llueva?

El Secretario de Justicia de EEUU, Eric Holder.

El secretario de Justicia de EEUU,Eric Holder, lanzó una dura advertencia sobre la creciente amenaza que representa el terrorismo procedente del propio país y recordó que los ciudadanos "deben estar preparados para recibir, potencialmente, malas noticias".

En declaraciones al programa a un programa televisivo de la cadena ABC,Holder indicó que lo que más le preocupa es el aumento en el número de ciudadanos estadounidenses dispuestos a perpetrar atentados contra sus propios compatriotas.

"Es una de las cosas que me mantienen despierto por la noche. Hace sólo dos años uno no se preocupaba de esto, sobre individuos, sobre ciudadanos, al nivel que lo hacemos ahora", explicó el alto funcionario.

"La amenaza ha cambiado de preocuparnos simplemente por los extranjeros que vienen a la gente que ya está aquí, ciudadanos estadounidenses, criados aquí, nacidos aquí y que por la razón que sea han decidido que se van a radicalizar y tomar las armas contra la nación en la que nacieron", apuntó.

En los últimos dos años, declaró, se ha detenido a 126 personas por cargos de terrorismo, de los que unos 50 eran ciudadanos estadounidenses.


¿Que pasa? ¿la inteligencia ha recibido alguna advertencia? ¿insurrección de la derecha ante la crisis economica?

19 de diciembre de 2010

Charlie Wilson, el hombre que terminó con "la guerra fría"



Charlie Wilson, el congresista de Texas que inventó la guerra de Afganistán al lograr canalizar millones de dólares para financiar la insurrección contra el gobierno de Mohamed Taraki, falleció ayer, a los 76 años. Wilson no era ni agente de la CIA ni trabajaba para el Pentágono, pero su actuación provocó la caída del bloque soviético y del Muro de Berlín, y dio término a la llamada Guerra Fría, que atemorizó al mundo durante cuatro décadas.

Todo comenzó en 1978 cuando el golpe de Estado en Afganistán instaló en el gobierno a Mohamed Taraki,un joven político de ideas progresistas que buscaba dar una gran transformación a Afganistán.

Parte de esta transformación consistía en una serie de reformas modernizadoras y laicas que agrupaban intereses básicos como urbanizar y abastecer de agua potable a todo el país, así como avances en educación y salud. Sin embargo, el rechazo de la facción fundamentalista, apegada el Corán, pudo más al encontrar el sorpresivo apoyo del congresista Charlie Wilson.

Gran parte de esta historia aparece retratada en la película de Mike Nichols, La Guerra de Charlie Wilson, protagonizada por Tom Hanks.

Como se recordará, Taraki pidió ayuda a la URSS para contrarrestar la insurgencia de loa muyahidines, que eran financiados por Estados Unidos. Este apoyo financiero se hizo cada vez más creciente y la Unión Soviética comenzó a sufrir un fuerte desgaste político, económico y militar que la llevó a la bancarrota en esos tres frentes. Tanto, que el cabo de casi diez años Afganistán se había convertido en el Vietnam de la URSS. Así fue como el apoyo de Estados Unidos a los muyahidines (entiéndase, a Osama Bin Laden) significaron el colapso financiero de la Unión Soviética, que se vio forzada a eliminar el apoyo a los países socios, ocasionando el desplome definitivo del bloque soviético que significó "el fin de la guerra fría".

Vaya personaje el de Charlie Wilson. Y no crea que en Estados Unidos le reconocen sus méritos. Por eso es conveniente ver la la película de Mike Nichols.

Fuente

10 de diciembre de 2010

Harry Gold, el espía que «entregó el secreto de la bomba atómica a la URSS»

«Cometí una falta terrible y tengo profundo remordimiento». Estas fueron las palabras del químico Harry Gold, el día que fue condenado a 30 años de prisión por vender secretos nucleares a la Unión Soviética. La sentencia publicada por ABC el 10 de diciembre de 1950, hace hoy 60 años, cerraba uno de los episodios de espionaje más importantes del siglo XX, en un momento crucial de la historia contemporánea: la carrera desesperada, durante Segunda Guerra Mundial, por ser la primera potencia en fabricar la bomba atómica.
ABC
Harry Gold, saliendo de la prisión Lewisburg donde estuvo preso 16 años (1966)
Gold, nacido en Suiza pero nacionalizado estadounidense, había sido detenido seis meses antes por agentes de la Oficina Federal de Investigaciones, «acusado –según explicaba ABC– de haber entregado el secreto de la bomba atómica a la Unión Soviética, en colaboración con el espía atómico británico, doctor Fuchs».
Aunque muchos historiadores han puesto en duda la relevancia de los secretos desvelados por Gold y Klaus Fuchs –Estados Unidos, de hecho, ganó la carrera atómica al realizar la primera prueba nuclear de la historia («Prueba Trinity», en 1945) y producir las bombas de Hiroshima y Nagasaki–, lo cierto es que los intentos por ser el primer país en hacerse con esta arma de destrucción de dimensiones desconocidas hasta entonces, puso en jaque a los servicios de inteligencia de las principales potencias mundiales entre 1939 y 1945.
Mientras Estados Unidos desarrollaba el conocido «Proyecto Manhattan», responsable de las bombas de Nagasaki e Hiroshima, los nazis tenían el «Proyecto Uranio» y los soviéticos la «Operación Borodino». La «batalla» atómica, que continuó una vez iniciada la Guerra Fría, se jugó en muchos frentes.
Gold, el reacio comunista
Gold, «ese soltero tímido de ojos tristes de Filadelfia» –como lo definió el periodista e historiador Allen M. Hornblum en «El invisible Harry Gold: el hombre que dio a los soviéticos la bomba atómica» (Universidad de Yale)–, era un recluta reacio a la causa comunista en 1930, que incluso se resistió a las arengas soviéticas de un amigo de la juventud. Pero, finalmente, e «impresionado por el hecho de que la Unión Soviética se había convertido en el primer país en hacer del antisemitismo un crimen contra el Estado», se decidió, alrededor de 1934, a llevar a cabo acciones de espionaje contra su empresa,Pennsylvania Sugar Company, cuyos productos eran de interés para la URSS.
«Para evitar ser vigilado –contaba Hornblum en su libro–, caminaba por el lado oscuro de la calle y comía en restaurantes con cabinas en lugar de mesas al aire libre». «Nadie podría sospechar que el hombre rechoncho de aspecto extraño y expresión triste era un espía soviético que comerciaba con secretos industriales y militares», añadía.
Pero así fue, tal y como reconoció cuando fue detenido y juzgado. Se dedicó a entregar información vital de carácter atómico a los comunistas: «Quería ayudar a una nación cuya finalidad yo apruebo, al mismo tiempo que para reforzar su poderío industrial». Gold contó que recibía la información de Fuchs, físico teórico alemán que participó en el «Proyecto Manhanttan», en el importantísimo Laboratorio Nacional de Los Álamos, que luego entregaba a su vez a un individuo encargado de hacerla llegar a Rusia. Aquel fue el punto culminante de su carrera como espía, poco después de entrar en contacto con Fuchs, condenado más tarde a 14 años de prisión.
Los Rosenbergs, ejecutados
En 1950, cinco años después de que Hiroshima y Nagasaki fueran devastadas, la Policía británica y estadounidense consiguieron acabar con aquella red de espionaje soviético que tantos éxitos había cosechado durante la Segunda Guerra Mundial. Primero fue arrestado el doctor Fuchs. Después, Gold, que logró salvar su propia vida tras testificar y traicionar a otros camaradas, como el matrimonio de Julius y Ethel Rosenberg , que se convirtieron en los primeros civiles de la historia de Estados Unidos ejecutados por espionaje.
«Gracias a diferentes actos de traición, la URSS fabrica hoy la bomba atómica», aseguró Owen Brewster, un senador republicano, el día en que Gold fue condenado. Y añadió: «Este estado de cosas debe ser tenido en cuenta para decidir si es conveniente aplazar el empleo de la bomba atómica para un día fatal».
Gold sólo cumplió 16 de los 30 años, saliendo de la cárcel en 1966 y convirtiéndose en un profesor de universidad y químico de renombre en la Alemania Democrática, a donde se exilió nada más ser puesto en libertad.

Fuente: ABC ES

28 de noviembre de 2010

Deng Xiaoping y el socialismo de mercado

Deng Xiaoping nació en 1904 y murió en 1997. A los 16 años y como muchos otros jóvenes chinos quiso conocer occidente y se trasladó a Francia donde permaneció seis años, como obrero en diversas fábricas y oficios. La guerra había terminado, se iniciaba la Revolución Bolchevique y en Francia, del seno del socialismo, surgía una ala revolucionaria. Influenciado por Zhou Enlai residente también en Francia, ingresó a la organización de los jóvenes comunistas chinos. En 1926 se trasladó a Moscú, donde por más de un año siguió cursos de marxismo. De regreso a China se encontró en 1929 con la ruptura de la coalición con el Kuomintang. La represión y las masacres desencadenadas por Chiang kaisek, llevaron a Deng a encabezar una de las rebeliones armadas desde la provincia de Guangxi. Entre 1934 y 1936 participó en la Gran Marcha y años más tarde, frente a la invasión japonesa, fue designado comisario político en el Ejército de Liberación. Después que en 1949, Mao Tse Tung entrara victorioso a Pekin, Deng pasó a ser uno de los dirigentes importantes del Partido Comunista chino. En el Congreso de 1956 fue elegido Secretario General del Comité Central del PCCH, lo que, a diferencia de otros PC, en el escalafón chino significaba el cuarto lugar, después de Mao Zedong, Presidente del CC, Liu Shaochi, Presidente de la República y Zhou Enlai, Primer Ministro.

Entre 1958 y 1961 la República Popular vivió una serie de fracasos económicos, causados por las políticas vanguardistas impulsadas por Mao relativas a “las comunas populares” y “el gran salto adelante”. Al poco tiempo Deng y otros dirigentes advirtieron estos errores y propusieron su rectificación. Pero, Ling Piao, Ministro de Defensa, y sus partidarios culparon a Deng de ser, junto con Liu Shaochi, uno de “los principales partidarios de la línea de derecha por la restauración del capitalismo”. Desde 1966 y con el apoyo de Mao, se desencadenó una nueva ofensiva ultraizquierdista denominada “gran revolución cultural”, según la cual la lucha de clases al interior de la revolución era la principal contradicción que había que superar para avanzar al socialismo. La campaña se convirtió en una persecusión en todo el país contra numerosos cuadros y militantes fieles a la revolución, pero críticos del rumbo que llevaba. Deng fue depuesto de sus cargos, arrestado y condenado a relegación en zonas agrarias donde permaneció largos años realizando trabajos modestos y donde sufrió varios intentos de asesinato.


Ante el desbarajuste económico y social creado por la “revolución cultural” Zhou Enlai convenció a Mao de reincorporar a Deng a las tareas de dirección del Partido. Alcanzó a estar dos años en esas funciones. A la muerte de Mao, sus enemigos volvieron a la carga y consiguieron destituirlo. En 1978, luego del fallecimiento de Zhou Enlai, el último de los más respetados dirigentes históricos, la lucha interna culminó con la derrota de la facción llamada “la banda de los cuatro”. Deng Xiaoping fue elegido Presidente del Partido. Tenía entonces 72 años, no obstante tuvo fuerzas para encabezar el más profundo viraje experimentado por la sociedad china, después de tres décadas desde el triunfo de la Revolución.

Contrariando la costumbre de otros dirigentes comunistas de mantenerse en la jefatura de por vida, Deng solicitó anticipada y públicamente su reemplazo. Durante su mandato (1978-1984) no se repartieron retratos suyos ni ocupó ningún cargo oficial en el gobierno. Después de su retiro como líder del Partido sólo conservó la presidencia de la Comisión Político-Militar del PC, pero siguió de cerca la evolución del país y expresó su opinión sobre todos los asuntos importantes, entre ellos la rebelión estudiantil de Tienanmen de 1989 que apreció como un peligro para la estabilidad del país. Se dice que por haber adoptado esa posición, una parte de la dirección boicoteó sus pronunciamientos, por lo que tuvo que publicarlos bajo seudónimo. En su testamento donó sus órganos, pidió ser cremado y arrojadas sus cenizas al mar.

Las opiniones de Deng Xiaoping entre 1982 y 1987.

A continuación se presenta un resumen del pensamiento de Deng correspondiente al período crucial 1982-1987. Su fuente es el libro “Problemas fundamentales de la China de hoy”,editado por el PC chino que contiene conversaciones del autor con personalidades extranjeras, intervenciones en organismos internos, discursos e informes partidarios. Son los años en que se está implementando la primera etapa de reformas profundas en la economía, cuya segunda parte continúa en los años noventa. Los textos reflejan las tensiones de la época, los esfuerzos y obstáculos para introducir las nuevas ideas, tanto en la teoría como en su aplicación práctica.

Las cuatro modernizaciones socialistas

En su Informe al 12º Congreso del PC (1982) Deng caracterizó 43 años de la vida del Partido Comunista y los dividió en dos períodos. El primero, (1945-1956) evaluado como “una estrategia correcta y exitosa”, comprendió desde los preparativos para el triunfo de la Revolución Democrática y Antiimperialista en 1949 hasta la culminación de las transformaciones socialistas. El segundo, (1956-1982) lo calificó como un largo período de “vicisitudes y revueltas”. Deng recordó en ese Informe que a partir de 1957 con la imposición de las comunas populares y el gran salto adelante, surgieron serios problemas económicos y el crecimiento se hizo más lento. Entre 1959 y 1961 descendió la producción industrial y agrícola, había poca oferta de artículos de consumo en el mercado, la gente no tenía lo suficiente para alimentarse. En 1962 empezó una recuperación, pero en 1963 y 1964 volvió el estancamiento. Entre 1957 y 1966 el ingreso neto de los campesinos no tuvo mayor aumento. Desde 1966 hasta 1976 tuvo lugar la revolución cultural con nuevos desbarajustes económicos, pero en 1978 se inició el camino de la rectificación y de las reformas profundas.

Hacia 1982 ya se percibían los efectos de los primeros cambios introducidos en los sistemas de producción y distribución agrícola, de los que se beneficiaron millones de campesinos. En ese año el PCCH proclamó el objetivo de las “cuatro modernizaciones socialistas”, que había que introducir en la agricultura, la industria, la ciencia y la técnica y las FF.AA. El calificativo de “socialistas” era esencial pues significaban según afirmó Deng “el rechazo al modo de vida burgués”. En otra de sus intervenciones del mismo año declaró que en el desarrollo económico del país “la agricultura es la base y no debe ser relegada bajo ningún concepto”. En aquel momento el 80% de la población vivía en las zonas rurales, ex istiendo serios déficit en la alimentación. La estabilidad política en el campo era fundamental.
Desde el punto de vista teórico Deng puntualizó uno de los conceptos claves de la reforma: “Más que el valor o el volumen de la producción lo que nos debe preocupar son los resultados económicos”, una clara opción por el concepto de valor agregado en vez del valor bruto de la producción que era el indicador básico en la economía soviética. Este enunciado orientó los cambios que se introdujeron en la planificación centralizada y en la gestión de las empresas socialistas. (Por ese tiempo, el mismo tema se discutía en la URSS y Europa Oriental y se proponía cambios similares, aunque no llegaron a ponerse plenamente en práctica). También ese año Deng mostró una gran preocupación por la escasez de cuadros y propuso realizar concursos para la contratación de personal profesional, dar una mayor importancia a la ciencia y a la técnica, estimulando a las “personas de valía”. Reclamó mayor atención a la capacitación de obreros y empleados y a elevar verticalmente la matrícula de la educación universitaria. Hay que resolver, enfatizó, el déficit de intelectuales y mejorar sus condiciones de vida. El personal científico y técnico debe trabajar en funciones correspondientes a sus conocimientos. Recomendó contratar a extranjeros como consultores en todos los temas.

Distribución, nuevas formas de propiedad y lucha contra el derechismo

En 1983 introduce uno de sus más discutidos aforismos, “ dejar que una parte de la gente se enriquezca antes que el resto”, al que agregó más tarde “y una regiones antes que otras”. Se le atribuye también la frase “enriquecerse es glorioso”, pero ésta no ha sido confirmada. El enriquecimiento es legítimo, afirma Deng, si es como producto del trabajo laborioso, siempre que contribuya al socialismo, al fortalecimiento del país y al mejoramiento general del nivel de vida. Advirtió que “si la distribución se hiciera a la manera capitalista, solamente vivirían en la opulencia unos cuantos, mientras más del 90% de la población seguiría vegetando en la miseria”. Hay que perseverar en el camino socialista, en el que lo esencial es el principio “a cada uno según su trabajo”. Así, concluyó, evitaremos una disparidad abismal entre ricos y pobres. En contraposición al sistema anterior de distribución en el campo, “comer todos por igual de una olla común”, del período de las comunas populares, defiende la introducción en gran escala del sistema de “contrato individual o de responsabilidad personal o familiar" en la agricultura, donde los ingresos dependen del trabajo de cada uno.

En este mismo año después de una visita a Jiangsu, se refiere a los éxitos económicos de la provincia los que atribuye a dos medidas principales. Una, al apoyo de los obreros jubilados de Shangai que aportaron sus conocimientos técnicos a aquella atrasada provincia y dos, al desarrollo de nuevas formas de propiedad colectiva no estatal, aplicables a “las empresas de dimensión pequeña y mediana”. Tales empresas, unas de propiedad colectiva, provincial o municipal y otras de propiedad individual o de grupos, denominadas genéricamente de cantones y aldeas, se multiplicaron, diversificaron la economía rural, fomentaron el comercio y la producción industrial y crearon nuevas fuentes de trabajo para buena parte de la mano de obra sobrante del campo. Este fue, admite Deng, “el mayor logro, que no lo habíamos imaginado en absoluto.” En esa misma ocasión recomienda la descentralización de las decisiones de modo que “cada una de las provincias y municipios debe elaborar sus propios planes concretos y mantenerse al corriente de la situación”. Estas dos innovaciones - las empresas de cantones y aldeas, y la descentralización- formaron parte importante de las primeras reformas económicas.

También en 1983 Deng se refiere a la situación interna del partido y los nuevos problemas surgidos después de 1978: aumento de graves delitos económicos y comunes, abuso de poder para provecho personal, sabotaje y fraccionalismo solapado de los opositores dentro del partido. Recuerda la lucha contra los errores izquierdistas durante la gran revolución cultural. Esta rectificación debe continuar, sostiene, pero a la vez no se puede dejar de lado “la lucha contra el derechismo” ni aceptar “la excesiva tolerancia, indecisión, timidez, blandura y conciliación” con estas tendencias erróneas que muestran ciertos dirigentes. Los que trasgreden los estatutos deben ser expulsados del partido; los que delinquen deben tener las sanciones legales correspondientes. Luego se refiere a los que propagan la “contaminación espiritual” o sea, ideas burguesas, tales como la democracia occidental, la siembra de la desconfianza en el socialismo y en el rol gobernante del partido comunista chino. Algunos, dice, viven criticando al socialismo, pero no al capitalismo, al humanismo socialista, pero no al humanismo burgués. Otros creen que en la actual etapa está bien poner los ojos siempre en “don dinero”. Esta tendencia ha cundido en ciertos círculos literarios y artísticos, llevando a exaltar gustos vulgares y bajos en el afán de obtener ganancias. Deng defiende la apertura comercial al exterior y los intercambios culturales, pero, a la vez, exige “no dejar entrar lo extranjero a ciegas, sin planificación ni selección.” Debemos aprender de los países capitalistas desarrollados todo lo que tienen de avanzado en las ciencias, tecnologías, métodos de administración y gestión económicas, todo lo provechoso en conocimientos y cultura. Respecto de las ideas hay que analizar, evaluar y criticar a la luz del marxismo las diversas corrientes occidentales y no precipitarse a rendirles culto. El dirigente chino reafirma como justa la política de las “cien flores” y de las “cien escuelas” que promovió Mao antes de caer en el dogmatismo, pero, esa política no significa absoluta libertad de expresión, ni menos abstenerse en la lucha ideológica entre el marxismo y el liberalismo burgués. Para evitar los excesos del pasado (en referencia a la revolución cultural) la crítica no debe ser simplista, unilateral, violenta ni brutal, ni recurrir a imposiciones autoritarias.

Las zonas económicas especiales y los peligros de la entrada del capitalismo

En 1984 “el pequeño gran timonel” abandona su cargo como Secretario General del Partido Comunista, pero sigue supervisando activamente la reforma económica y la apertura. Presta atención a las zonas económicas especiales. Ese año se abren al exterior 14 ciudades portuarias, todas medianas y algunas muy grandes, entre ellas Shangai y Guangzhou. Precisa que se trata de zonas económicas y no políticas, pues el poder político, local y central del partido comunista se mantiene con el objetivo de perseguir el socialismo. En su visita a Shenzhen, una de las primeras zonas abiertas, constata “el ambiente de vitalidad y florecimiento que allí reina”, el mejoramiento del orden público, el estímulo a las zonas aledañas y “cómo está volviendo gente que antes se había marchado a Hong Kong”. La construcción avanza a ritmo acelerado gracias a que las autoridades locales tienen mayor margen de autonomía en los gastos. Pondera la elevada eficiencia y rapidez en las obras de construcción, resultados que atribuye a la aplicación del sistema de contrata, con sus respectivas recompensas y sanciones. Las zonas son como ventanas abiertas a las nuevas tecnologías y al arte de la administración. Llega a proponer que en Shenzhen se funde una universidad con inversiones de chinos de ultramar que contrate catedráticos de alto nivel. Que vengan también libremente capitales extranjeros. Al abrir al exterior estas zonas, Deng reconoce que “se está franqueando la entrada a cierto grado de capitalismo”, “esto traerá ciertos problemas, hay cierto peligro, pero no de gravedad”, “las influencias negativas serán fáciles de eliminar”. Puesto que los bienes básicos son propiedad del estado, del pueblo, “ni aunque lleguemos a tener un producto nacional de miles de dólares per capita, podrá surgir una nueva burguesía”. La propiedad social será el sector principal de la economía. Las empresas mixtas con inversión estatal y extranjera, son, en una mitad, de propiedad estatal, de carácter socialista. Además, están los impuestos sobre las utilidades. En las zonas donde se han autorizado capitales extranjeros, el gobierno y el sistema político seguirán siendo socialistas. Unas decenas o unos centenares de miles de millones no sacudirán el socialismo, sino que servirán para complementar su construcción, es su convencimiento.

En el pasado, afirma Xiaoping, descuidamos el desarrollo de las fuerzas productivas. Es cierto que Mao lo intentó, pero con algunos métodos incorrectos. Fue un grave defecto suyo promover la comuna popular, pues no actuó de acuerdo con las leyes del desarrollo socioeconómico. La tarea fundamental de la primera fase del socialismo en la que se encuentra China es el desarrollo de sus fuerzas productivas, pues el socialismo exige eliminar la pobreza. Recuerda que en 1979 él propuso que, siendo entonces el producto nacional bruto per capita de 250 dólares, esta cifra se cuadruplicara a fines de siglo, aunque considerando el aumento de la población, sólo se llegaría a 800 dólares. (Audaz pronóstico para un período tan largo que sin embargo se cumplió plenamente). Pero este no era más que el primer paso. El segundo, a partir del 2000 que duraría de 30 a 50 años, permitiría a China aproximarse al nivel de los países desarrollados. Agilizar la economía y abrirse al exterior serán políticas invariables de largo plazo. Pone como ejemplo de los avances logrados, el caso de Suzhou: allí no hay emigración, la gente ya no se desplaza a Shangai ni a Pekín. Como en otras zonas de la misma provincia de Jiangsu, la gente se siente satisfecha de vivir en su propia tierra. El ingreso per capita ha subido a 400 dólares, la superficie de vivienda se elevó a 20 metros cuadrados por persona, la instrucción primaria se ha generalizado. No hay escasez de alimento ni vestuario, tampoco de artículos duraderos, como televisores. Disminuyen las infracciones a la ley y las actividades delictivas.

No al surgimiento de una nueva burguesía

En 1985 las preocupaciones del “pequeño gran timonel” giran en torno a algunos efectos negativos de la nueva situación. Caracteriza al socialismo chino como el sistema en que las riquezas creadas van a parar en primer término al estado y en segundo lugar al pueblo. La mayor parte de los nuevos ingresos servirá para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y la otra parte para la educación, la ciencia y la defensa nacional. China no debe liberalizarse bajo ningún concepto, (es decir el libre mercado) ni seguir el camino capitalista de occidente. Eso nos conduciría al caos. A los que propugnan la liberalización burguesa e infringen la ley hay que tratarlos con severidad. Los comunistas no pueden prescindir ni de los ideales socialistas ni de la disciplina partidaria. Advierte que “habremos fracasado si nuestra política genera una polarización”, “si llega a surgir una nueva burguesía”. Puede surgir alguno que otro burgués individual, pero no permitimos que se forme una burguesía como clase. Al plantear que unas zonas progresen antes que las demás “lo hacemos para que ellas, una vez enriquecidas se pongan a ayudar a las atrasadas”. Además a los burgueses se les debe imponer ciertas restricciones, cobrándoles, por ejemplo, el impuesto sobre la renta. Los estimulamos a que contribuyan con dinero para la educación y la construcción de caminos. La primacía de la propiedad social de los medios de producción y la prosperidad común de todo el pueblo, son nuestros principios socialistas básicos. Respecto del 7º Plan Quinquenal en curso, Deng apoya la tasa de crecimiento propuesta. Dice que no es lenta y que un ritmo demasiado acelerado acarrearía muchos problemas negativos. Hay que controlar las inversiones en activos fijos y no extender demasiado la construcción básica, concentrarse en la administración y en el aspecto cualitativo de la producción, conceder importancia a los resultados económicos y a los efectos sociales en su conjunto.

En su intervención ante la Conferencia Nacional del Partido, Deng se refiere al “fomento de la civilización socialista en lo espiritual”. Lo espiritual comprende desde la cortesía, urbanidad, higiene, disciplina, moralidad, belleza del lenguaje, del medio ambiente, hasta el amor a la patria, al pueblo y al socialismo. El pueblo debe estar dotado de nobles ideales, elevada moral, conocimientos culturales y espíritu de disciplina. Advierte que el temor de que China se convierta en país capitalista “no es totalmente infundado”. Las perniciosas influencias del capitalismo y del feudalismo no se han reducido al mínimo posible, incluso han renacido ciertas lacras. En Guandong la prostitución ha cobrado una dimensión grave. Si continúan deteriorándose las costumbres sociales, se pregunta ¿qué sentido tienen los éxitos económicos? Hay que proscribir con firmeza la corrupción, pues se ha llegado al extremo de que hay “hijos de cuadros dirigentes que han caído en el espionaje, revelando informaciones y vendido informes y documentos confidenciales.” Por otro lado, hay que aplicar severas penas a los traficantes de mujeres y niños. Por todo esto- concluye Deng- no soy partidario de abolir la pena capital, especialmente en el caso de delitos económicos particularmente graves. Es necesario educar a los jóvenes en los ideales comunistas y no en la decadente ideología capitalista.

Ese mismo año comienza a estudiarse la relación entre el sistema económico y el político. Deng opina que la reforma de la estructura política tiene que estar a tono con la nueva estructura económica. La reforma política debe tener tres objetivos: Uno, mantener siempre la vitalidad del partido y del estado; dos, superar el burocratismo y elevar la eficiencia del trabajo; y tres, poner en juego, la iniciativa de las entidades de base y de los obreros, campesinos e intelectuales. La reforma debe llevar a la reducción del personal de los organismos del estado, simplificar la estructura administrativa, descentralizar los poderes, ampliar la democracia socialista. La reforma política tiene como problema principal las relaciones entre el partido y el gobierno. El partido debe ocuparse de la disciplina en sus filas en tanto que los problemas de orden jurídico competen al estado y al gobierno. No tenemos tradición de respetar y hacer respetar la ley, por eso es importante educar a la juventud en esta cultura, desde la infancia.

Deng admite ser “un profano en materias económicas” pero cuando habla del tema “lo hace siempre desde el punto de vista político”. En 1986 vuelve a los problemas del campo. En ese momento la producción de cereales tiene un ritmo lento, escasea el grano para la cría de cerdos. Faltan inversiones para mejorar los campos de cultivo. “No debemos volver a importar alimentos en gran cantidad, pues ello pone en peligro las metas para el desarrollo”. Esto lo lleva al tema de las divisas. Su escasez y el balance desfavorable en el comercio exterior existente hasta ese momento, obstaculizan el avance económico, que debe ser prolongado, sostenible y estable. “China tiene mucho que exportar, pero no conocemos muy bien el mercado internacional. Hay que elevar la calidad de los productos, antes desatendíamos la calidad, siguiendo el modelo soviético”.

Para avanzar en las reformas hay que liberarse de un enorme fardo que llevamos a cuestas: el gasto excesivo por concepto de subsidios a las empresas (estatales) para compensar sus pérdidas. Este problema debe resolverse en forma planificada y metódica. Hay que descentralizar los poderes y conceder autonomía a las empresas para que se sientan comprometidas y asuman responsabilidad por la gestión. En estos últimos años hemos ensayado en algunas fábricas con gran éxito el sistema de responsabilidad personal del director de la fábrica.

Liberalización burguesa y occidentalización de China

En 1986 en una sesión del Comité Central interviene nuevamente sobre la necesidad de luchar contra la liberalización burguesa. Le preocupa la influencia de esta ideología entre las masas y especialmente los jóvenes. Hace falta una actitud firme en contra de ella. Piensa que esta lucha continuará veinte años, a lo menos. La democracia sólo puede desarrollarse gradualmente y no debe calcarse lo que se hace en Occidente. Se refiere a los disturbios estudiantiles que ya tienen lugar en ese momento y se puede apreciar que es un anticipo de la posición que adoptará frente al movimiento contrarrevolucionario de 1989. “Frente a ellos, adoptamos principalmente el método de la persuasión, lo cual es necesario, pero si resulta afectado el orden público y se cometen infracciones de la ley penal, se impondrán medidas enérgicas”.
Durante 1987 continúa su preocupación por la agitación juvenil. Dice que los manifestantes no pasan más del 1 o 2 por ciento de todos los universitarios del país. “No tienen grandes repercusiones ni pueden derrumbarnos”. Explica que la debilidad de Hu Yaobang frente a la ofensiva de la liberalización burguesa, es la razón de porqué fue desplazado de su cargo como Secretario General del Partido. Concluye que hace falta persistir y educar en los cuatro principios fundamentales,- el camino socialista, la dictadura democrática popular, la dirección del Partido Comunista y el marxismo leninismo con el pensamiento de Mao Zedong. Junto con rechazar el camino capitalista, -la occidentalización total de China- y exigir las sanciones partidarias a quienes la propugnan, Deng reitera que la lucha en los próximos decenios es por erradicar la pobreza y que la meta para mediados del siglo XXI es colocar a China entre los países de mediano desarrollo, pero sin olvidar que se trata de un crecimiento con una “distribución socialista de los ingresos”. Considera que era un planteamiento absurdo el sostenido por “la banda de los cuatro” de preferir un socialismo de pobreza frente a un capitalismo de abundancia. Si bien el repudio al capitalismo de abundancia tiene justificación, replica Deng, en ningún caso tiene sentido mantenerse en un socialismo de pobreza.

Los aportes de Deng Xiaoping a la construcción del socialismo chino.


Lo que hoy se denomina oficialmente en China “la teoría de Deng Xiaoping” tiene como antecedente a Lenin, el fundador de la economía política del socialismo. Particularmente las tesis leninistas del período de la Nueva Política Económica que Deng conoció en su aplicación práctica durante su permanencia en Moscú. Muchos han visto con razón, en la NEP, una anticipación de las ideas de reforma y apertura de Deng. Al igual que Lenin, Deng ejerció permanentemente la crítica tanto contra las desviaciones de izquierda, como las de derecha, acentuando aquellas de mayor peligro, según las circunstancias de cada período. Del mismo modo que Lenin y también Mao Zedong, Deng puso énfasis en que la construcción del socialismo debía tener en cuenta las condiciones nacionales de cada país y no limitarse a copiar las prácticas de otros.
Se podría destacar entre las particularidades chinas, la elevada densidad de la población del país, una de las más altas del mundo y, a la vez, una de las más reducidas dotaciones de recursos naturales por habitante; el peso de las prácticas burocráticas enraizadas en uno de los estados más antiguos de la tierra; las no tan lejanas reminiscencias feudales; una emigración que da origen a una moderna burguesía china “de ultramar”, (Hong Kong, Singapur, Taiwán, Indonesia, etc) una parte de la cual exhibe un orgullo patriótico que atempera su antisocialismo; la existencia de una población rural aún fuertemente mayoritaria en comparación con la población urbana; una muy baja productividad del trabajo agrícola y pobre rendimiento de la tierra; un campesinado con una larga tradición de lucha; y un proletariado industrial joven, en crecimiento, pero que constituye todavía una minoría social.

Deng enfatizó el atraso material secular de China y en función de esa realidad trazó las metas económicas y los plazos de largo alcance, necesarios para superarlo. Su pronóstico de que se necesitarían 100 años para que el socialismo chino proporcionara un nivel de vida promedio equivalente a un país capitalista de mediano desarrollo, va camino de cumplirse. Partiendo de este atraso material Deng acuñó el concepto de “etapa primaria” del socialismo. Una novedosa tesis, a ser tenida en cuenta en los países más atrasados y poblados del tercer mundo, tesis que reconoce la existencia de varias fases históricas en el camino socialista.
El "pequeño gran timonel" se declaró, modestamente, como un profano en economía, pero agregó que eso no le impedía hablar de economía desde el punto de vista político. Esto recuerda la visión leninista de la primacía de la política sobre la economía. Lenin nunca presentó una teoría acabada del modelo económico socialista, a pesar de sus amplios conocimientos y experiencia de esta materia, sino que sus análisis fue siempre partiendo de la realidad, su evolución y los desafìos que presentaban. Deng tampoco formuló una teoría previa y completa sobre la nueva estructura que proponía para la economía china. Reconoció que su contribución a las reformas era sólo una entre otras presentadas por sus colegas. Fue tal vez el primer estadista marxista que promovió un debate creador entre economistas y otros profesionales, académicos y expertos, los cuales, por su parte, utilizaron ampliamente los conocimientos y los métodos avanzados de la ciencia económica y administrativa, tanto de Occidente como de Oriente, entre ellos los experimentos pilotos, las encuestas y las iniciativas exitosas desde la base, las localidades y provincias, combinando así teoría y práctica.
Es inevitable la comparación entre la perestroika de Gorbachov y el retroceso al capitalismo de Yeltsin y las reformas de Deng. Para algunos la diferencia estuvo en el estilo "shock" de los rusos y la "gradualidad" de los chinos. Más bien podría afirmarse que mientras los primeros renunciaron al rumbo al socialismo y renegaron del papel dirigente del PC, Deng y sus seguidores mantuvieron el objetivo socialista y el poder político del partido comunista. Mientras la perestroika fracasaba y el régimen de Yeltsin promovía el derrumbe del socialismo, la apertura a un capitalismo caótico y corrupto, las reformas de Deng superaron las crisis del socialismo burocrático, abrieron un espacio a un capitalismo controlado, mejoraron las condiciones de vida del pueblo y afianzaron el poder del estado socialista, bajo la dirección comunista.
Deng hizo particulares aportes a la idea original de Lenin acerca de la coexistencia pacífica entre el capitalismo y el socialismo, como el camino más adecuado en el ámbito internacional. Unilateralmente, China redujo en un millón el número de sus efectivos militares y avanzó en la solución pacífica en los diferendos con sus vecinos. Acuñó el concepto "un país, dos sistemas" como una salida original para la integración de Hong Kong, Macao y Taiwán al estado chino, demostró su factibilidad en los dos primeros casos, restando por aplicarse en el último.
Pero, las complejas e inéditas relaciones entre el capitalismo y el socialismo en la actual fase histórica de la globalización, también fueron reformuladas por Deng en el plano interno. En 1979 afirmó que dentro del país podía existir “una economía de mercado bajo el socialismo”, cuestión que en ese tiempo, y aún hoy, algunos consideran como una herejía o un imposible. En 1984 Deng planteó que China podía construir una economía mercantil planificada, sobre la base de la propiedad pública. En 1992 en una de sus últimas manifestaciones se adhirió a la tesis de que la planificación y el mercado no eran sinónimos de socialismo y capitalismo, sino que instrumentos a ser utilizados en ambos regímenes. Por tanto la diferencia entre los dos sistemas no estaba allí, sino en el carácter de la propiedad hegemónica de los medios de producción, (social o privada) y la forma de distribución en cada uno de ellos, siendo en el socialismo el principio relevante, “a cada uno según su trabajo”.

Lenin durante la NEP había argumentado que la utilización de formas mercantiles eran inevitables para superar el atraso y la miseria de Rusia. Estaba consciente que ello podía favorecer la restauración capitalista. Por eso, la permanencia del rumbo al socialismo necesitaba ciertas salvaguardias, económicas, políticas e ideológicas, las que definió explícitamente. Por su parte Deng apostó a la posibilidad téorica y práctica de proseguir la construcción de una sociedad socialista con las características de China, mediante la participación de un sector capitalista privado, incluido el capital extranjero y las multinacionales, pero bajo la dirección independiente y el control político del estado y del partido, como condición esencial, mediante la regulación y el control de los mercados, para superar y corregir sus conocidas falencias.
Todo lo ocurrido en China después de 1997 ya no tiene relación directa con la gestión personal del líder fallecido. Pero las teorías de Deng Xiaoping siguen marcando el rumbo del estado chino. Ahora es posible concluir que los éxitos han sido innegables, pero que se han acentuado algunos de los peligros por él previstos. Otros, como los problemas ecológicos fueron subestimados en sus apreciaciones. En primer término, las desigualdades económicas han ido más lejos de lo que él suponía. Las disparidades en los ingresos y la riqueza personal se han profundizado. Las diferencias entre los niveles de vida en las provincias de la costa y del interior del país, entre obreros y campesinos y aún dentro de las ciudades se han incrementado. La agricultura se retrasa en su modernización y crecimiento y hay descontento en amplios sectores campesinos. Las influencias perniciosas del consumismo y del individualismo están desatadas, particularmente por la publicidad transnacional. La corrupción continúa siendo un tema preocupante y afecta hasta las altas esferas gobernantes. Han irrumpido con fuerza las consecuencias de un industrialismo primitivo y descontrolado que daña seriamente el medio ambiente, los recursos naturales y la salud humana. La influencia negativa de la ideología neoliberal entre funcionarios y profesionales y difundida por centros universitarios extranjeros, ongs y organismos internacionales, no es suficientemente combatida. Las tendencias privatizadoras se extendieron a la educación y la salud.

Todos estos problemas son reconocidos al interior de China, discutidos abiertamente en la prensa, entre los académicos, dentro del partido comunista, en el gobierno. Las nuevas autoridades que asumieron en el 2002, encabezadas por Hu Jintao los han denunciado y hacen notorios esfuerzos por superarlos. Deng anticipó en 1982 que la lucha contra la liberalización burguesa duraría a lo menos 20 años. Al parecer continuará aún mucho más tiempo, antes que el socialismo se afiance definitivamente en China.
A treinta años desde el trascendental viraje, la estrategia de Deng Xiaoping continúa vigente. Durante las últimas tres décadas son indiscutibles los avances logrados en el crecimiento y modernización de su economía, el fortalecimiento del estado y el mejoramiento general de las condiciones de vida de muchos millones de seres humanos. Los éxitos del socialismo de mercado chino, pese a sus falencias y resultados desiguales, merecen estudiar la obra innovadora de este gran estadista chino, dejando de lado prejuicios y apologías. La vertiginosa modernización socialista de China no sólo concierne a Asia, sino que genera impactos en todos los continentes. Por sus dimensiones es ya uno de los cambios planetarios más importantes de esta época.

28 de octubre de 2010

16 de marzo de 2006

Al re-ataque!!!!!!!!

Los yanquis no saben que hacer, si atacar Iran o re-atacar Irak, mientras los chinos se meten por Sudamérica de una forma muy simple, muchos gobiernos latinoamericanos están "castigados" por no darles inmunidad a las tropas yanquis, entonces estos les retira la ayuda militar, bueno, estos gobiernos golpean las puertas de China para que les venda armas que EEUU les niega, pero ahora resulta que las consiguen mas baratas, de mejor calidad y ultima tecnología en China. ¿Cómo una nación puede ser tan estúpida?. Ahora resulta que EEUU re-atacó Iran tres años despues de haber finalizado la “guerra”, con 50 aviones, 200 vehículos militares y 1500 marines, van a arrasar con Samarra, como antaño hicieron con Faluya. Pero los árabes practican desde hace milenios la guerra de guerrillas, si los yanquis avanzan, los árabes se esfuman en el desierto, entonces los yanquis bombardean la arena y se retiran, luego los árabes vuelven. ¡Espectacular!. El truco es mas viejo que el sol, pero lo que lo hace funcionar es la practica y los árabes tienen siglos de practica en el desierto.... ¿Observaron como desapareció en la nada en ejercito entero de Hussein?, pareció cosa de magia....che.

15 de marzo de 2006

Consejo de Seguridad dividido

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China- siguen divididos sobre la elaboración de una declaración que exija a Irán suspender sus actividades nucleares. Washington, Londres y París propugnan una respuesta "contundente" del Consejo que exija a Irán suspender su programa de enriquecimiento de uranio por considerar que su finalidad es fabricar armas atómicas. Por el contrario, Rusia y China, que tienen estrechas relaciones comerciales con Irán, se oponen a que el dossier iraní sea transferido al Consejo de Seguridad, que tiene la potestad de imponer sanciones. Estados Unidos advirtió ayer a Rusia y China, miembros con derecho a veto en el Consejo de Seguridad, de que Irán está jugando con las negociaciones nucleares y emplea el tiempo para poder avanzar sin molestias en sus capacidades nucleares. Para los yanquis cada día que pasa es un día que permite a Irán acercarse a las armas nucleares. Rusia y China, aliados de Teherán que se oponen a las sanciones, aceptaron que el asunto llegase al Consejo de Seguridad, pero no estaba claro cuál sería la actitud de estas dos naciones con poder de veto. Esa actitud ya se esta aclarando. China desea solamente una breve declaración que reconozca las dudas planteadas por el programa nuclear iraní pero nada mas, lo que permitiría la continuidad de las gestiones diplomáticas con el régimen teocrático de ese país. Rusia ha expresado en varias ocasiones su rechazo a las medidas punitivas contra Irán por considerar que no funcionan, además de que podría complicar la situación, puesto que Teherán podría decidir retirarse del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Por eso Rusia y China se han negado a firmar una lista de exigencias a Teherán, lo que ha suscitado la amenaza de que se llegue a un callejón sin salida y de que Estados Unidos, Reino Unido y Francia no obtengan el apoyo que buscan en el organismo ejecutivo de Naciones Unidas. Irán declaro que su programa nuclear es "irreversible”. Y no hay motivos para dudar de su afirmación. Irán ha amenazado con enriquecer uranio a gran escala si el Consejo impone sanciones al país. Teherán sólo tiene un programa experimental de energía nuclear y según los expertos todavía están muy lejos de resolver los problemas técnicos para lanzar cualquier programa a gran escala de enriquecimiento de uranio. Los apremios de EEUU no hacen mas que agravar la situación.

14 de marzo de 2006

Europa dividida

A diferencia del debate que precedió a la guerra en Iraq, Estados Unidos y Europa parecen coincidir en que la actividad nuclear de Irán debe contenerse. Pero hasta cuándo seguir la línea de Washington es una duda que divide a Europa. Esta convergencia es mucho más frágil de lo que aparenta. Washington enfrenta un dilema: qué hacer si el resto del mundo se niega a acompañarlo en su iniciativa. La disposición de Europa a presentar un frente unido con Estados Unidos ante Irán está guiada la creciente preocupación por el empantanamiento de Estados Unidos en Iraq. También influyen los decepcionantes resultados de las negociaciones de Alemania, Francia y Gran Bretaña con Irán y el temor a que una mayor desestabilización en Medio Oriente tenga serias consecuencias para la seguridad europea. Ninguno de estos factores, sin embargo, significa que Europa vea a Irán como "un enemigo que debe ser derrotado”. Resolver la crisis iraní dependerá más de la disposición de Washington a acercar sus posturas con las de Bruselas que a la inversa. La mejor manera de salir del actual impasse es forjar un acuerdo que reconozca un programa nuclear iraní como un hecho consumado. Durante dos años y medio, Irán fue perfectamente claro sobre sus intenciones de enriquecer uranio. Pero Europa ignoró esto, alegando que ofrecer incentivos y amenazar con sanciones terminaría llevando a Irán a detener su programa de enriquecimiento. En vez de insistir en que Irán renuncie al enriquecimiento los negociadores deberían proponer un "programa de enriquecimiento limitado y demorado". Hay que reconocer el 'derecho a enriquecer' uranio dentro de su territorio dentro de su territorio, esto seria reconocer como derecho lo que ya es un hecho inevitable. A cambio, Irán acordaría una demora de varios años en el comienzo de su programa de enriquecimiento, importantes limitaciones en sus dimensiones y alcance inicial y un régimen de inspecciones altamente intrusivo. El problema es que Estados Unidos tosco, brutal, sin la añeja experiencia diplomática de Europa se opone férreamente a cualquier programa de enriquecimiento. Irán esta presionando no por la bomba en sí misma, sino por la capacidad de producirla si surge la necesidad. El objetivo es tener una opción militar, pero no una bomba. Los iraníes fueron atacados por Iraq con armas de destrucción masiva. Seiscientas mil personas murieron. Cuando eso ocurrió, ellos estuvieron solos, sin el apoyo del exterior. ¿Es capaz EEUU de comprender estas experiencias ajenas?. No, le falta sutileza e inteligencia para eso, son demasiado brutos, son, simplemente cowboys que han mirado muchas películas del oeste... Cuán lejos esté dispuesta a llegar Europa para bloquear el programa iraní de enriquecimiento de uranio es otro asunto. Bruselas y Washington podrían ponerse de acuerdo en la aplicación de sanciones, pero resulta difícil imaginar a Europa apoyando el uso de la fuerza, tal como pretende EEUU. Por otra parte, EEUU intenta desestabilizar a Irán apoyando rebeliones internas entre diferentes facciones étnicas, religiosas y políticas. Esto sería desastroso. Conduciría a una 'balcanización' aun mayor de la región, a más conflicto y a más derramamiento de sangre. EEUU todavía no se dio plena cuenta de que el mundo cambió. El desarrollo económico de Asia, los elevados precios del petróleo, el surgimiento de Rusia como negociador son factores que hacen que ya no puedan los yanquis dar un golpe sobre una mesa e imponer el final al programa de enriquecimiento de Iran. El cazador furtivo Cheney declaró hace poco que "la comunidad internacional está preparada para imponer consecuencias significativas", de equivoca de medio a medio. ¿Cuál es la realidad?. Que la mayoría de los países pueden apoyar incondicionalmente la idea de que Irán no debería tener un programa de enriquecimiento, pero cuando ponen las sanciones sobre la mesa, las cosas se desmoronan. China no será de la partida, ni Rusia, ni India, ni Japón.

Consecuencias del ataque preventivo a Iran

¿Cuáles serían las inevitables consecuencias de un ataque preventivo contra Irán por parte de Estados Unidos y/o Israel?. Una rebelión generalizada contra la presencia estadounidense en las zonas de Irak con mayoría shiíta y una crisis económica global como consecuencia de una brusca detención del flujo petrolero iraní al mercado (cuatro millones de barriles diarios), lo que llevaría el precio a unos 120 dólares. Si Teherán intenta bloquear el Estrecho de Ormuz, estratégico en la ruta energética internacional, impulsaría a EE.UU. a ocupar militarmente su costa norte, de baja densidad poblacional. Teherán estaría en condiciones de afrontar un período considerable sin regalías energéticas, habiendo crecido sus reservas en monedas duras. Tan solo el año pasado Irán obtuvo unos 45 mil millones de dólares por sus exportaciones de petróleo, casi el doble de lo que alcanzó en el período 2001-2003. Nadie está más seguro hoy de la capacidad iraní de producir bombas nucleares o de contar con sistemas de entrega aptos (misiles y aviones) de lo que en enero del 2003 se estaba acerca de la tenencia efectiva de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Saddam Hussein. Es obvio que este enfoque está avisando que, como en el caso iraquí, aun ocupando Irán podría no encontrarse lo que hoy se denuncia. Lo que la AIEA ha determinado —y sometido a consideración del Consejo de Seguridad de la ONU— es que Irán sí tiene un programa nuclear cuyo objetivo podría ser no sólo pacífico y lo mantiene fuera del control internacional. Pero no hay pruebas de que un artefacto atómico pueda ser producido allí antes de unos cinco años. En este contexto ¿tiene sentido embarcarse en un nuevo conflicto armado cuando la bomba iraní no llegaría antes de que George W. Bush haya dejado definitivamente la Casa Blanca? No pocos analistas coinciden en que para que Bush despeñe una vez más a su país hacia el conflicto armado no es necesario que Irán tenga la bomba o esté cerca de tenerla, sino que la Casa Blanca sienta que Irán puede desatender la demanda estadounidense sin consecuencias.


13 de marzo de 2006

El negocio anglosajon

Hay que tener presente es que el actual desmadre neurótico belicista norteamericano no es nuevo.esde los principios de la Guerra Fría (1948-50), con la "Doctrina Truman" de "guerras de contención" hasta hoy con la doctrina de las obsesivas "guerras preventivas", se puede observar una continuidad en la política norteamericana. El objetivo es siempre asegurar y perpetuar la hegemonía militar norteamericana y la dominación económica global estadounidense. Ese dominio incluye una alianza de hierro con los ingleses. Esa alianza responde a poderosos intereses económicos vinculados a la industria petrolera, la industria de defensa y la banca internacional. La British Petroleum (fusionada con la Amoco Oil Company de EU) y la Royal Dutch Shell forman parte de los "4 grandes" de la todopoderosa petrocracia mundial. La City de Londres (y los paraísos fiscales que controla) es la plaza financiera especulativa más importante del mundo. La industria militar británica está orgánicamente imbricada con la flor y nata de los contratistas del Pentágono. Desde el principio el objetivo fue la destrucción de la Unión Soviética. Ese objetivo se logró. Esto alentó la elaboración de una vasta agenda de guerra por parte de la derecha halcona norteamericana. Se apunta a la recolonización (o control indirecto) de una vasta región que va desde los Balcanes hasta el Asia Central. En particular el triángulo superestratégico Mar Negro/Mar Caspio/Golfo Pérsico. El despliegue agresivo de la maquinaria de guerra norteamericana tiene por función ampliar la esfera de influencia de los negocios norteamericanos. La guerra y la globalización van de la mano. LA GLOBALIZACIÓN ES UN NEGOCIO ANGLOSAJÓN. Bregan por la instalación de bases avanzadas norteamericanas en Asia Central y en Medio Oriente. Hay que garantizar la dominación económica del mundo. Se debe estrangular cualquier rival potencial o cualquier otra alternativa viable a la idea norteamericana de una economía de libre mercado. Los Estados Unidos gastan en defensa más que los 25 países más grandes del mundo que le siguen. Y si siguen ese ritmo de gasto 5 años más; pues entonces, los EE.UU. estarán gastando en defensa más que el total de lo que gasta el resto del mundo. La frase "terrorismo internacional" es un invento astuto de la propaganda norteamericana. Los americanos dicen que los terroristas les han declarado la guerra. Que, en consecuencia, ellos tienen derecho a golpearlos donde quiera que se encuentren. Así que, utilizando el comodín de Bin Laden, los EE.UU. invaden países soberanos, cambian los gobiernos que no les gustan e imponen sus marionetas.

Fuente: La Opinion Rafaela

Irán nuclear

Irán quiere armamento nuclear por cuatro razones casi evidentes. En primer lugar, porque tiene las segundas reservas de petróleo del mundo y no quiere correr el riesgo de verse atacado, a largo plazo, por ese petróleo. Y esta tentación la pueden tener no sólo los norteamericanos, sino también los rusos, los chinos e incluso los europeos que tienen frontera con ellos a través de la aliada Turquía. En segundo lugar, porque, más a corto plazo, en casi todos los países fronterizos con Irán (Turquía, Turkmenistán, Afganistán, Pakistán e Irak) hay muchos soldados norteamericanos. Y la flota americana del Golfo es la más importante de toda la región. Además, la administración Bush incluyó a Irán en el "eje del mal", lo que supone una clara y permanente amenaza, e Irán sabe que si Irak, como Corea del Norte, hubiera tenido realmente armas de destrucción masiva nunca hubiera sido atacado. En tercer lugar, porque las dos potencias nucleares de la zona, Israel y Pakistán, tienen divergencias profundas con Irán, pero hay una regla no escrita que sostiene que dos potencias nucleares sólo tienen conflictos de baja intensidad por las terribles consecuencias de un conflicto abierto, con lo que dotándose de armamento nuclear, la amenaza israelí se conjura, así como la pakistaní, evitándose así la tentación, que también pueden tener las potencias, de reeditar una segunda guerra contra Irán con país interpuesto como fue la irano-iraquí de los ochenta: EEUU alentó a Irak a atacar Irán para apoderarse de su mayor zona petrolera. Y, finalmente, Irán quiere armamento nuclear porque la historia demuestra que los mecanismos multilaterales de seguridad, empezando por las Naciones Unidas, no funcionan. Irán se anima a buscar armas nucleares por razones importantes: en primer término, porque en los próximos dos años, que son los que necesita para completar su primera generación de armas, los norteamericanos no pueden involucrarse en otra guerra por evidentes razones de capacidad y de oportunidad política. En segundo término, porque estando el petróleo cerca de los 60 dólares, la amenaza a Irán puede provocar una verdadera crisis económica en el mundo cosa que hace pensar dos veces a sus enemigos antes de atacarlo. Estas razones explican el hecho de que Irán se va a convertir inevitablemente, en los próximos meses, en una potencia nuclear. Así las cosas, Irán se convertirá en la primera potencia del Golfo con mayoría chií, quien poseerá al mismo tiempo dos poderes formidables: el poder atómico y el poder petrolero.

Fuente: Diario Cordoba

La locura en el poder

Estados Unidos busca la forma de responder a las preocupaciones energéticas de China, Japón y la India, grandes clientes de crudo iraní. Washington quiere convencer a esos países de que detengan sus planes de inversión en el sector petrolero iraní o incluso de hacer frente al 'shock' que causaría una súbita interrupción de los suministros. Los analistas se muestran escépticos sobre las posibilidades de persuasión de Estados Unidos y creen que sus gestiones podrían tener incluso el efecto contrario al deseado. Irán, segundo productor mundial de crudo después de Arabia Saudí, ha estado firmando a toda velocidad grandes acuerdos energéticos con China, Japón e India antes de que la controversia en torno a los planes nucleares iraníes llegue al Consejo de Seguridad de la ONU. Estados Unidos instó a Pekín a no invertir en Irán, hasta ahora no se sabe que le ofrece a cambio. Japón necesita el petróleo iraní ¿de que forma lo compensará por este sacrificio?. ¿Le dará permiso para fabricar bombas atómicas también como hizo con la India?. Así que para que Irán no tenga bombas atómicas Bush le dará bombas atómicas a todos los países que rodean o dependen de Irán y que aun no las tienen. Es una locura. El mensaje que ha transmitido Washington tanto a China y Japón como a la India y Pakistán, países que quieren compartir un gasoducto con Irán, es que no puede confiarse en este último país como proveedor energético. Sin embargo la percepción que predomina actualmente en la industria petrolera es que el riesgo mayor procede por el contrario del Gobierno estadounidense. Para reforzar su independencia energética, China invierte en aquellos lugares de los que está ausente Estados Unidos: Irán, Sudán, Birmania, Uzbekistán y posiblemente Venezuela. Los chinos saben que en caso de conflicto o nueva guerra fría, Estados Unidos interferirá en los suministros de petróleo chinos. ¿Cómo va a hacer EEUU para excluir (destruir) Irán y satisfacer al mismo a los grandes consumidores de crudo asiáticos?. Si Irán decidiese reducir fuertemente o incluso suspender sus exportaciones, el mundo estaría en serios problemas. No es mucho lo que puede hacer Estados Unidos para evitarlo. Así que lo que les esta diciendo EEUU a esos países: ANIMÉMONOS Y TIRENSE POR LA VENTANA AL VACIO. Es una locura. Cuando de administrar el ‘Imperio’ se trata, Estados Unidos se mueve como elefante en cristalería. En medio de las amenazas objetivas de Irán, en medio de la crisis de Corea del Norte aún no resuelta, y con la espada de Damocles impuesta por algunos terroristas, Bush decidió abrir las puertas de su cooperación nuclear con India. Abrir el avispero nuclear a una potencia -por más pro occidental y democrática que ésta sea- significa también dar incentivos a otras, no tan democráticas y no tan occidentales, a hacer lo mismo. Estados Unidos, durante el gobierno de Kennedy, fue el pionero en la negociación del Tratado de No Proliferación Nuclear, firmado en 1968, en medio de la amenaza creciente de una solución atómica por el enfrentamiento permanente con la Unión Soviética. El tratado es uno de los instrumentos internacionales más respetados, 187 países lo han firmado y todos, o mejor dicho casi todos, han respetado su objetivo principal. Kennedy lo dijo entonces que no hace falta una voluntad maligna para causar una catástrofe de incontenibles consecuencias, basta una dosis DE NEGLIGENCIA, MALA SUERTE E IRRESPONSABILIDAD. EEUU tiene hoy todo eso sumado a una voluntad maligna. El anuncio generoso de compartir tecnología nuclear con India provocó un remezón en Pakistán, quien esta golpeando las puertas de China para obtener similares ventajas; abrió los ojos de Irán que anunció que seguirá con su programa de enriquecimiento de uranio, no sólo con fines energéticos y hasta Corea del Norte esta ofreciendo sorpresas probando sus misiles en dirección de Japón y mas allá en dirección a Alaska... El mundo otra vez está en vilo y créanlo o no, la Guerra Fría parecerá dentro de poco un ejercicio de calentamiento. El poder absoluto es una quimera; algo que los EE UU están en camino de descubrir cuando apenas han pasado quince años desde que la desaparición de su archienemigo, la URSS, les dejara como única superpotencia. Como se ha señalado a menudo en los últimos tiempos, incluso un país con los recursos de los EE UU se encuentra en serias dificultades para hacer frente a los gastos de un despliegue de tropas relativamente modesto en dos escenarios de guerra limitada como son los de Afganistán e Irak. Pero no es sólo la falta de recursos, agravada por los enormes déficits provocados por la política fiscal de Bush, la que impone límites al sueño neoconservador de una dominación a escala planetaria, entendida como la capacidad de imponer los propios designios a voluntad. Ese sueño está haciendo agua ante la evidencia de que no es posible (o resulta enormemente costoso) hacer política frente a todos, como se está viendo en el caso de Irak y como puede ocurrir con Irán, si los EE UU se empeñan en una política de castigos al régimen de los ayatolás por su política nuclear que no cuente con la colaboración, al menos, de la Unión Europea, Rusia y China. Con todo, el peor enemigo de los que sueñan con el ejercicio del poder absoluto no viene de fuera, sino de dentro. De la pérdida del sentido de la realidad que amenaza a los que, de repente, se ven en una situación en la que, aparentemente, todo les está permitido. La historia nos ha dejado tremendos ejemplos de dirigentes que enloquecieron en trances parecidos: desde Calígula, en Roma, al califa Al Hakim, en El Cairo, o esos terribles monstruos contemporáneos que fueron Hitler y Stalin. «Los EE UU -ha dicho Gorbachov- no han encontrado aún su papel después de que se convirtieran en la única superpotencia; y, a menos que se desembaracen de su complejo de vencedores, seguirán cometiendo errores». Los EE UU, y particularmente las administraciones republicanas, no dudaron en utilizar al Irak de Saddam Hussein frente a la revolución islámica que derrocó en 1979 a su protegido, el Sha de Persia, para, inmediatamente después de la guerra en que aquél se embarcó, llamarle al orden y, cuando Saddam sobrepasó los límites marcados, destruir finalmente su régimen tras más de una década de sanciones y dos guerras. Y en el caso de Irán no han faltado tampoco los episodios de maquiavelismo arrogante y arbitrario, como el episodio del contrabando de armas iraníes para la contra nicaragüense, a pesar de las oficialmente tensas relaciones con el régimen de los ayatolás, o la inclusión de Irán en el «eje del mal», a los pocos meses de haber aceptado los anuncios de una eventual ayuda para sus pilotos en caso necesario, con ocasión de la invasión de Afganistán. Bush se embarca ahora en una confrontación diplomática con Irán a causa de su política nuclear, cuando acaba de firmar un acuerdo con la India que equivale a la aceptación de este país como potencia nuclear: un estatus alcanzado, como en el caso del vecino Pakistán, manteniéndose al margen del Tratado de No Proliferación Nuclear, cuya vigencia se invoca ahora a propósito de Irán. Una locura total. En su famoso discurso de 2002, Bush incluyó a Irán en lo que llamó el "eje del mal", junto a Irak y Corea del Norte. Cuatro años después, Pyongyang sigue en sus trece, la política de Bush no se ha deshecho de Irak, sino que lo ha deshecho, y ésta ha dado a Irán mucha más influencia y poder de lo que ningún ayatolá ambicioso hubiera nunca imaginado. Para empezar, Irán se ha encontrado con que la invasión de Irak ha multiplicado el valor y el precio de su crudo, con lo que dispone de más fondos y más influencia. Además, en el nuevo reparto de cartas de la globalización, China ha convertido a Irán en socio estratégico, aunque ni Pekín ni Moscú quieran que Irán se haga con la bomba. De hecho, a ninguno de sus vecinos le interesa un Irán más poderoso, y sin embargo, es con lo que se encuentran. Hoy por hoy, el que más ha ganado con la invasión de Irak ha sido Irán. El poder en Irak se ha desplazado a los chiíes, y entre éstos, Irán tiene una gran presencia en todos los órdenes en el sur del país. Y si la situación degenera en guerra civil abierta, pesará aún más. Irán se ha convertido en el país con más influencia en Irak, y, además, también influye en Afganistán. Irán sabe que Washington dispone de pocas opciones. Si EE UU o Israel le atacan (el Consejo de Seguridad difícilmente lo aprobaría) sólo conseguirían, si acaso, retrasar el supuesto programa iraní unos meses o años, y de nuevo unir a la sociedad iraní contra el enemigo externo, y soliviantar a una parte de la sociedad musulmana global, además de dificultar aún más toda posible solución para Irak.

12 de marzo de 2006

La Bolsa Iraní de Petróleo: fin del dolar

Hoy en día el 70% de las reservas internacionales se guardan en dólares. La fortaleza del dólar se basa en la confianza que otras economías mantienen en la divisa norteamericana y en la certeza de que siempre será la moneda dominante. Ante esta situación, si todo lo demás falla, Estados Unidos puede resolver los problemas simplemente imprimiendo mas dólares. Sin embargo, si el petroeuro empieza a desafiar al petrodólar, el porcentaje de participación de este último podría disminuir drásticamente, asestando un duro golpe a la divisa norteamericana y como consecuencia reducir la capacidad estadounidense para manejar la economía internacional. La Bolsa de Petróleos de Irán, que iniciará sus actividades el 20 de marzo del 2006, pertenecerá al estado iraní, a diferencia de sus competidores. Además de petróleo, intercambiará gas y productos refinados y sus operaciones se llevarán a cabo a través del internet. El 20 de marzo del 2006 el gobierno de Teherán tiene previsto inaugurar la tercera Bolsa de petróleo del mundo después del IPE de Londres y el NYMEX de Nueva York y hacer sus ventas en petroeuros con todas las regulaciones internacionales. Opción que esta siendo considerada como muy interesante por países Europeos, China o Rusia entre otros. Esto pondrá en un serio problema al dólar USA. En esta nueva Bolsa de Petróleo internacional Iraní todo el mundo podrá acudir a ella a comprar petróleo en euros en lugar de dólares. Este proyecto permitirá crear una alternativa global al dólar. Muchos analistas no ven imposible un colapso del dólar cuando se empiece a rechazar como divisa de pago internacional. El dólar está perdiendo gran parte de su valor. Es una divisa enterrada bajo un montón de deuda. Lo que observaremos será una guerra por conservar la supremacía de la divisa mundial: el dólar. Si la Bolsa de Petróleo de Irán consigue consolidarse como una alternativa entre la OPEP y los operadores internacionales, podría representar un serio reto para la hegemonía de los mercados internacionales del Nymex de NY y para el International Petroleum Exchange de Londres que en el 2001 fue adquirida por un consorcio formado por BP, Goldman Sachs y Morgan Stanley.


El retroceso de una nación

Los neoconservadores ya no son los intelectuales mas próximos a Bush, estos han sido reemplazados por los teoconservadores, que se proponen embarcar a EEUU en una cruzada religiosa, evangélica, con todos sus avatares ideológicos en una sociedad básicamente religiosa. Los teoconservadores son los que están provocando la decadencia estadounidense en materia de innovación científica y tecnológica. Los pruritos evangélicos del gobierno de Bush están frenando la innovación científico-tecnológica, la que se esta desplazando a China, India y los Tigres Asiaticos. Cada vez más cantidad de investigadores, desde dentro o fuera del gobierno yanqui, declaran sentir trabas en ámbitos como la contaminación ambiental, el cambio climático, la salud reproductiva, la investigación con células madre y otras áreas en que la ciencia roza los intereses religiosos o corporativos del gobierno nacional. Como consecuencia de ello, los científicos y estudiantes abandonan yanquilandia para estudiar en China, en Corea del Sur, en Finlandia y otros países con mejores oportunidades de aprendizaje. Y donde los gobiernos no ponen trabas a las investigaciones que importan. La innovación norteamericana no sólo se ve frenada por las barreras religiosas e ideológicas del gobierno de Bush sino también por una política que está yendo, en particular, en contra de un rasgo dominante de la civilización norteamericana: la energía y la creatividad particulares de una sociedad multirracial, cada vez más polarizada y debilitada por los arranques xenófobos (y anti-inmigración) del último Bush. ¿Por qué, por ejemplo, el Islam, con el Imperio Otomano, que estuvo a punto, nada menos, de tomar el centro de Europa cayó de pronto y fue vencido por los “reinos cristianos”? ¿Qué sucedió para que una civilización como la islámica haya entrado, en el siglo XVII, en una decadencia (básicamente tecnológica y científica) de la que no sale? Fueron las barreras religiosas frente a un nuevo mundo. En definitiva, las políticas del Imperio Otomano no eran lo suficientemente laicas como para enfrentarse a los dilemas que arrojó la Modernidad en el siglo XVIII. Esta entrada desigual respecto de la Modernidad precipitó al Islam a la decadencia primero y al fundamentalismo reaccionario después. En 1798 Napoleón, que representaba apenas una de las tantas (pequeñas) fuerzas europeas, invadía con toda impunidad Egipto, uno de los corazones del imperio islámico. Lo mismo ocurrirá con Estados Unidos dentro de muy poco.


Fuente: Pagina 12

Los yanquis no puede controlar el aeropuerto

EEUU prohíbe tomar vuelos desde Bagdad a empleados y funcionarios radicados allí. La medida fue tomada tras suceder una nueva jornada violenta en Irak, en la que murieron once personas relacionados con el accionar de la resistencia iraquí. Seis iraquíes murieron hoy en un ataque con explosivos contra una patrulla militar estadounidense en la ruta que conduce al aeropuerto de Bagdad. Bagdad esta fuera de control. El Aeropuerto Internacional de Bagdad es la única vía de contacto que mantiene la capital con el exterior, debido a la repetición de ataques insurgentes en las rutas iraquíes. ¿Quién es el responsable de este desastre?. Tiene nombre y apellido: Donald Rumsfeld, el “estratega militar” yanqui, el “genio” que quiere hacer la guerra con misiles desde el aire sin tropas en la tierra con la que controlar lo que se conquista. Este personaje frió, sádico y amante de la violencia quiere repetir su desastrosa estrategia en Irán y al parecer no hay nadie en EEUU que pueda detenerlo. Es conocida su fascinación casi fanática por las armas de destrucción masiva y promueve una campaña para la legalización de armas químicas aún prohibidas en Estados Unidos. Detrás de su aspecto alegre y jovial, late el corazón asesino de un peligroso maestro del terror. Comenzó su carrera bajo las órdenes de Nixon, con quien compartía fobias raciales. En ese periodo fue acusado de encarcelar y asesinar a líderes negros radicales en Estados Unidos, los Panteras Negras, y realizó enormes matanzas en Vietnam, Laos y Camboya. Como muchos de la actual red de terror de George W. Bush, Rumsfeld es multimillonario; se calcula que su riqueza personal es de 50 a 210 millones de dólares. Alterna entre las juntas directivas y las juntas de guerra (en verdad, muchas veces la diferencia entre las dos es mínima). En los negocios, demuestra el mismo corazón de piedra que en sus acciones terroristas. Por ejemplo, cuando fue presidente de una compañía farmacéutica que se hizo famosa por desfalcar a Medicar, movió palancas para que el gobierno aprobara un suplemento alimenticio que posiblemente causa cáncer del cerebro. Fundó y dirigió otra compañía que busca el derecho exclusivo de vender productos a enfermos terminales, para hacer fortuna con un mercado dependiente. Los que lo conocen lo describen como rápido, colérico, agresivo, y con gran dominio y manejo de la escena del poder. Fue amigo de Saddam y le vendió dos reactores a la propia Corea del Norte. Vive planeando invasiones, y de tanto en tanto amenaza con respuestas nucleares a sus enemigos. Es un duro entre los duros. Escondido detrás de sus gafas de montura ligera suele enviar sonrisas socarronas y sarcásticas a los periodistas que lo acosan con sus preguntas sobre la marcha de la guerra en Irak. Sus bravuconadas mediáticas y su pragmatismo descarnado deslumbran a sus admiradores y causan la ira de sus enemigos dentro y fuera de los Estados Unidos. Un día amenaza con invadir a Corea del Norte y otro se despacha diciendo que Estados Unidos responderá con armas nucleares a cualquier provocación de sus enemigos. Partidario de una estrategia militar sin concesiones, tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 dirigió la guerra de Afganistán (octubre-noviembre 2001) y presionó para iniciar la guerra contra Iraq, levantando una fuerte polémica al considerar que Francia y Alemania, por su oposición a la estrategia de EEUU, representaban a una "vieja Europa". En marzo de 2003 dio comienzo la invasión de Iraq por tropas estadounidenses y británicas siguiendo la estrategia marcada por Rumsfeld y basada en la guerra tecnológica con despliegue de pocos soldados. El plan dio resultado y en apenas tres semanas las fuerzas norteamericanas entraron en Bagdad siendo derrocado el régimen de Saddam Hussein, pero la posguerra se ha caracterizado por la incapacidad del ejército norteamericano para garantizar la seguridad en el país frente a los constantes ataques de la resistencia. Los yanquis ya ni siquiera puede controlar el aeropuerto de Bagdad y pese a eso se preparan para atacar a un enemigo mucho mas duro que los irakies: los persas.